Bagdad y NuevaYork (AFP, EFE) - Las exportaciones de petróleo iraquí recobraron su nivel normal desde el sábado a la noche, al situarse en 85.000 barriles por hora, después de que se redujeron a la mitad durante 13 días. Aunque no es el único, la interrupción de las exportaciones del país árabe había sido un factor clave para que el crudo rozara el récord de u$s 50 por barril, precio que ya afecta la confianza de los consumidores en Estados Unidos, según analistas.
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Más allá de las turbulencias actuales, la mayoría de los analistas prefiere no entrar en pánico, y considera que sólo un barril de petróleo a 60 o 70 dólares duradero provocaría una recesión. Todavía se está lejos de eso y la economía estadounidense parece «mejor armada para absorber las alzas del precio del petróleo», opinó John Lonski, de Moody's Investors Services.
El analista matizó que «de todos modos hay que estar alerta a los efectos de la explosión del precio del petróleo en la economía» y a su efecto en la confianza. «Su impacto más profundo es aumentar la aversión de los jefes de empresas por el riesgo y reducir la inversión y las contrataciones», agregó.
«Las exportaciones de petróleo a través de los dos oleoductos se reanudaron desde el sábado hacia los dos terminales de Basora y Khoor al-Amaya», en el sur de Irak, afirmó un responsable de la compañía Petróleos del Sur.
• Precaución
«La media de las exportaciones alcanzó 85.000 barriles por hora», agregó. Durante 13 días, las exportaciones se redujeron entre 36.000 y 42.000 barriles por hora, medida de precaución tomada a causa de las amenazas proferidas por milicianos chiitas del jefe radical Moqtada al-Sadr de atentar contra los oleoductos. Si bien la situación sigue siendo inestable (ver más información en página 17), el gobierno del primer ministro Iyad Allawi trata de que Al-Sadr transforme su milicia en un partido político.
Sobre los efectos sobre la economía estadounidense, Sung Won Sohn, del banco Wells Fargo, explicó que «el costo elevado de la energía actúa como un impuesto, debilitando el poder de compra de las empresas y los consumidores estadounidenses».
Para éstos, el efecto se sienteen las estaciones de servicio o al pagar la factura de gas, aunque el aumento del crudo de las últimas semanas aún no se haya reflejado en los precios de las naftas. Sohn advirtió que «existe el riesgo de que los precios del combustible tengan un efecto cascada sobre el conjunto de la economía si la energía sigue cara durante mucho tiempo». Ese escenario revive los temores de que haya un shock petrolero que sea devastador. «Cada uno de los últimos tres shocks petroleros fueron seguidos de una recesión en Estados Unidos», subrayó Stephen Roach, de Morgan Stanley, quien recordó que cada uno de ellos provino de las turbulencias en el Medio Oriente. Aunque para un proceso recesivo grave, el precio del petróleo debería aumentar 50% sus valores actuales.
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