Un responsable del gobierno alemán criticó duramente ayer a Josef Ackermann, presidente del primer banco del país, el Deutsche Bank, por haber denigrado a las entidades bancarias que echaron mano del plan de rescate del sector financiero establecido por Berlín.
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En una conferencia de prensa, el viceportavoz gubernamental, Thomas Steg, calificó de «totalmente incomprensible» y «muy contestable» lo dicho por Ackermann al semanario «Der Spiegel», cuando confesó que «se avergonzaría» de recurrir al dispositivo de 480.000 millones de euros establecido por el Estado para apoyar a los bancos en dificultad.
Steg subrayó que Ackermann fue uno de los primeros grandes banqueros en pedir un plan de apoyo como el establecido por el gobierno alemán.
Un banco que pide ayuda al Estado no tiene que avergonzarse sino que «da prueba de un comportamiento valiente y responsable», recalcó el portavoz gubernamental.
No es la primera vez que Josef Ackermann, uno de los banqueros mejor pagados de Alemania, causa polémica con sus declaraciones. Hace varios años ventiló la posibilidad de que el Deutsche Bank trasladase su sede a Londres.
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