Los pequeños y medianos empresarios argentinos se quejaron del actual sistema tributario y acusaron al gobierno nacional de utilizar los recursos fiscales para solventar la «campaña electoral».
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«El presidente Néstor Kirchner hace alarde, en cualquier oportunidad, del superávit fiscal que está viviendo la Argentina; sin embargo, no se ve que el Estado cumpla con su deber mejorando los servicios de salud, educación y seguridad, por nombrar lo básico que necesitan los ciudadanos, pero, sobre todo, los empresarios para poder crecer en cada una de las actividades», dijo el presidente del foro, Eduardo Serenellini. En una reunión del Foro Empresario Argentino, en la que estuvieron representados los rubros más variados de la economía argentina (el turismo, los seguros, la industria metalúrgica y del plástico, junto con los servicios y la construcción) se trató, especialmente, el problema que las pymes padecen a raíz de la política tributaria del gobierno.
Del encuentro participó el ex director de la DGI Luis María Peña, quién señaló que «en 2006 se logró una recaudación impresionante, pero el gobierno sigue justificando la presión fiscal para este año como necesaria para que el Estado pueda cumplir con su papel. Sin embargo, la gente vive cada vez peor, hay más inflación, y tenemos la presión fiscal más alta del mundo. Además, Peña evaluó el sistema señalando que «hay muchas incoherencias tributarias, entre ellas, la retención a las importaciones, que es una medida indebida».
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