El vicepresidente de Repsol YPF, Ramón Blanco, se refirió ayer a la necesidad de mantener las reglas de juego en el negocio del gas natural, cuyo precio está pesificado y congelado desde la devaluación. Además, hasta el momento, las empresas productoras ni siquiera lograron que se eximiera de esa situación a las grandes compañías industriales, que destinan parte de su producción a la exportación, y se vieron beneficiadas con la devaluación y con la suba de los precios internos. En opinión de Blanco, el gas «es el producto energético clave para el siglo XXI, por su abundancia relativa, sus ventajas económicas y el menor impacto de su utilización sobre el medio ambiente».
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Blanco hizo estas declaraciones en el Congreso Mundial del Petróleo que terminó ayer en Rio de Janeiro. Dijo que «en los países con mejor marco regulatorio y con un sistema energético privatizado, como la Argentina, Trinidad o Bolivia, el crecimiento de la producción y las reservas fue superior a 100% en el período 1991-2001».
Destacó que la Argentina se convirtió en «el principal país productor de Latinoamérica, a pesar de tener menos de una quinta parte de las reservas de Venezuela». Blanco indicó que «el favorable marco regulador que existía predevaluación favoreció el incremento de la producción de gas en la Argentina, que casi se duplicó en los últimos diez años».
• Intervencionismo
«Sin embargo -puntualizó Blanco-en estos tiempos de crisis, los gobiernos se sienten a veces tentados a implantar recetas intervencionistas que parecían ya superadas, y a olvidar los compromisos que en el momento de la privatización adquirieron con las compañías inversoras.»
Concluyó que «será lamentable perder en unos pocos años el esfuerzo de toda una década, y que países que han pasado de importadores a exportadores energéticos, desandaran parte del camino».
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