Más de uno puede sospechar que los ensayos previos de Remes Lenicov estaban inducidos por su jefe político,
Sugerirle ideas a Cavallo y a Gutiérrez, o elaborar otras para un programa propio, fue el saldo habitual de esos jueves, teñidos además por las digresiones habituales que hacen los economistas sobre la política. Hubo más de un tropiezo por cierto populismo y defensa de la industria nacional -más si es automotriz (Todesca)- en algunos, frente al clasicismo ortodoxo de Remes y Gutiérrez, tan insólitamente adaptados a los pregones de los '70 de Duhalde y Ruckauf.