Ramón Blanco, CEO de Repsol YPF, le prometió ayer a Néstor Kirchner que la petrolera continuará con su plan de inversiones en el país «de manera sostenida, así como el ritmo de producción y «el apoyo a la Argentina en todos los frentes». Y si bien en la reunión no se habló de cifras, la petrolera viene invirtiendo unos u$s 800 millones anuales en perforación y exploración. Según fuentes de la petrolera, «el encuentro fue muy positivo».
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El empresario, que llegó desde España la mañana del martes, no visitaba el país justamente desde la asunción de Kirchner, que ayer lo recibió en la Casa de Gobierno junto con el ministro de Planificación, Julio De Vido. El encuentro cobra significación porque en la misma jornada el Presidente había atacado con dureza -y sin mayor fundamento-a otra empresa privatizada, en una actitud recurrente. La relación entre Kirchner y los ejecutivos de Repsol YPF viene de los días en que el actual presidente gobernaba Santa Cruz. Blanco evitó cuidadosamente temas que podrían ser conflictivos, como la polémica por el precio del gas que proveen (en pesos) a otras industrias. De hecho, la mayoría de las empresas españolas con inversiones en el país está intentado bajarle la temperatura al enfrentamiento con el titular del Ejecutivo, sin demasiado éxito. Pero, a pesar de la desconfianza de Kirchner hacia las concesionarias de servicios públicos, la tecnología aportada por una de ellas (Telefónica de Argentina, subsidiaria de su homónima española) permitió que el titular de Repsol YPF, Alfonso Cortina, se sumara vía teleconferencia a la charla en el despacho presidencial.
Allí se le informó a Kirchner que la petrolera estaba comenzando a remitir los primeros embarques de combustibles argentinos a Brasil, con el fin de abastecer la red de estaciones de servicio que -con la marca Repsol tienen en Rio de Janeiro y San Pablo. Ante una pregunta de Kirchner respecto de la razón por la que la sigla YPF había quedado fuera de la marca, Blanco le explicó que la fonética de la misma era casi impronunciable para los brasileños.
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