Sin embargo, los gastronómicos se las rebuscaron para que el impacto en los precios sea en promedio de 30%. La idea es captar la mayor cantidad de gente en los salones en lugar de que se pida comida a domicilio.
A comparación con el año pasado, este primer fin de semana de enero el flujo de comensales en restoranes aumentó 50%, y se pidió menos comida a domicilio.
«Aunque no cubrí más que en 40% mis expectativas, cenó mucha más gente en salón que en su casa, porque el delivery ni se pudo comparar con las ventas del restorán», indicó Luis, encargado de Raviolandia Ristorante, ubicado en Colón y Las Heras, en Mar del Plata.
Por San Martín, también en Mar del Plata, un conocido restorán atendió el sábado a 500 personas, cuando el promedio de verano ascendió en temporadas anteriores a 300 personas. El delivery no llegó a 100.
«Si atiendo a 100 personas por día, 90 están en las mesas y 10 son pedidos a domicilio. En este momento (por anoche), tengo el salón lleno, hay muchísima gente más que el año pasado en los restoranes», dijo un empleado de Pizzas FM Express, de Villa Gesell.
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