Dos incógnitas quedaron despejadas, si bien con distinto tono. La tercera rueda semanal -y comienzo de mes- debía nuevamente pararse ante la bifurcación y elegir el camino por tomar.
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Si el del lunes, con depresión de indicadores, o el del martes, donde el mercado había recompuesto su línea de modo más afín a la culminación de la semana anterior.
En el tema precios, a sabiendas de que el Bovespa estaba en buena onda y ganando 1,7% en el día, se alcanzó un resultado bastante sobrio, aunque, en tal aspecto, lo remarcable de la rueda estuvo en haber quebrado los 1.600 puntos al instante de alcanzar la cima intradiaria: 1.803, más precisamente.
Un interesante avance, como para «marcar» nueva meta más arriba. Sin embargo, esto no pudo sostenerse hasta el cierre y se culminó con 1.794 puntos.
Y dejó 0,70% de utilidad en la primera jornada de noviembre. Existió cierta corriente tomadora de ganancias, verificable en ese desagio del máximo del día.
Movimiento
El otro aspecto, el del monto negociado, respondió mejor que el de precios y llevó el segmento accionario a reunir casi 61 millones de pesos de efectivo.
Cierto que mediante el concurso de oferta dinámica, pero con buena capacidad de absorción. Un 10% es la franja cubierta por acciones, subiendo en proporción a lo que se dilató el resto de las variables. Opaca la plaza de Tenaris, con solamente 0,25% de aumento, pero subiendo en órdenes y hasta rozar las 200.000 acciones.
Grupo Galicia también muy medida, sólo 0,41% de alza, con baja leve en Acíndar -0,2%- el índice quedó en manos de nombres con menor poder en el ponderado. Una rueda que reflotó expectativas a favor, que ya supo trasponer los 1.800 puntos... y es bastante. Y la Bolsa, sueña.
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