Tras la borrasca, la calma. Primer paso para posibilitar que el mercado accionario se internara en la rueda con afanes de repunte. Y, lo principal, que no se sufriera una recaída inoportuna antes del cierre. El cometido se pudo llevar a cabo, con la reaparición del principal componente de la fórmula ganadora de estas semanas: la elasticidad de las fuerzas, con la oferta adecuándose en sus pretensiones a lo que pudiera ofrecer la demanda en asimilación. Con esto, en un ritmo más lento, de plazas más raleadas, se partió de un mínimo de 1.506 puntos, para después ensayar el repunte que elevó al Merval a los 1.526 puntos y que, también, sirvió como marca de clausura. Con lo cual se confirmó un desarrollo ascendente, de menor a mayor, y sin que existieran piedras en el camino hasta concluir la jornada.
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Con órdenes bastante más reducidas, hasta no trascender de los $ 70 millones de efectivo para acciones, quedó claro que los vendedores operaron nuevamente de modo muy razonado, medido, dejando que las compras pudieran hacer impacto en las mejorías clave.
El 1,14% de Acíndar, más 0,8% en Grupo Galicia, resultaron columnas del Merval. Que pudo repuntar 1,23% y volver al mercado a una senda, de fondo más bien sostenido. Resultó de buena resolución el día, por cuanto los embates del miércoles -con volumen- dejaban una herida abierta.
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