La caída de los precios que registró la soja la semana pasada debería comenzar a preocupar seriamente a la Argentina, según los economistas. A pesar de que ayer hubo una pequeña recomposición (subió 4,1% a u$s 461,8 en Chicago), la tendencia a la baja del valor del cereal generada por la crisis norteamericana que provoca un cambio de la cartera financiera internacional se traducirá en el corto plazo en un fuerte impacto para las cuentas fiscales del país. Los analistas aseguran que si el precio vuelve a ubicarse cerca de los u$s 300 por tonelada de soja como hace tres años (menos de 30% que el precio actual), habrá pérdidas por casi u$s 3.000 millones.
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Aunque hay algunas diferencias en los números, hay consenso en las previsiones. La tendencia en el precio de la soja es a la baja y su preponderancia en las exportaciones argentinas provocará un fuerte cimbronazo tanto en términos comerciales como fiscales.
Los actuales precios de los commodities son tan inéditos como insostenibles. Según los analistas, como consecuencia de la crisis por la que atraviesa Estados Unidos, los inversores desarmaron sus posiciones en materias primas. Por esto, específicamente en el caso de la soja, el precio comenzó a registrar una fuerte caída.
Complicación
«Si el precio de la soja sigue esta tendencia, las cuentas tanto para el campo como para el gobierno se complicarán», aseguró a este diario Camilio Tiscornia. El economista explicó que «con una baja en los valores y teniendo en cuenta el actual cuadro de retenciones, al agro se le comprimen los márgenes y el gobierno recauda en menor medida».
Para el analista, esta administración tiene la intención de recomponer el superávit primario, «saben que el beneficio que obtuvieron por la reforma previsional tiene efecto una sola vez en las cuentas y una forma de compensar ese faltante para poder gastar es con las retenciones».
Tiscornia dijo que antes de la escalada que tuvo el precio de la soja por la crisis norteamericana (desde mediados de 2007) estaba en cerca de u$s 240. Volver a un valor como éste no conforma al campo por las retenciones ni al gobierno en cuanto a recaudación. «Pero los análisis aseguran que de los más de u$s 400 que cuesta hoy una tonelada del cereal, más de u$s 140 son especulativos», agregó.
Para analizar la situación, Jorge Avila, economista del CEMA, recurrió al último informe del FMI utilizado por Anoop Singh en una conferencia de la semana pasada. «Una armonización de los valores de los commodities que llevara a la soja al precio que tenía en 2005 (35% más bajos que hoy) impactaría en las cuentas fiscales locales en u$s 2.800 millones de pérdidas. Esto equivale a una caída del superávit fiscal de 1 punto del PBI», explicó. Y agregó: «Se calcula que el precio de la soja sin especulación financiera debe ser el promedio de 2006, lo cual lo ubica 30% por debajo del que vemos hoy».
Para Avila, el sacudón ante una caída de esa naturaleza será muy fuerte. Y lo más grave es que la baja en los precios de los granos no viene sola, sino que está acompañada por un alejamiento de los capitales de los países emergentes, se retrae el crecimiento interno y el gobierno deja de recaudar además de dinero por retenciones, por IVA y Ganancias. Aun así, el analista recuerda que en la década del 90 una tonelada de soja costaba u$s 110, la tercera parte de lo que se paga hoy. Es decir que el precio debería seguir siendo favorable al país.
«Aunque es difícil ponerle un número a la caída que tendrán los precios, lo que no puede pasar es que el impacto nos tome por sorpresa», aclaró Nadin Argañaráz,de la Fundación Mediterránea. El economista dijo que la posibilidad de que los precios vuelvan a ser los de 2001, es nula en función de la relación entre consumo y stock de granos.
«Es cierto que hay un procesode desapalancamiento en el que los inversores con activos con deuda (colocados en commodities) venden sus posiciones y generan un impacto en el valor de los granos. Pero los precios seguirán siendo beneficiosos para la Argentina.»
Argañaráz reconoce que el impacto de una mayor caída en los valores internacionales de la soja será fuerte ya que el intercambio comercial explica 3,5% del aumento del PBI, en el cual los commodities son la clave. «El precio de hoy no es sostenible, se están reacomodando las posiciones financieras y habrá un sinceramiento de las precios. Más que pensar en un precio para alarmarse, el gobierno debe dar señales de que los excedentes que se consigan se ahorrarán y no que se gastarán indiscriminadamente.
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