Nada alteró la modesta marca del volumen, reiterando lo suyo y viendo de qué modo se daba un crecer de nota en los certificados. Así, con casi $ 55 millones de efectivo, las acciones volvieron a captar solamente 34 millones de pesos y esto dispensó combustible hasta cierto rango de vuelo Merval, sin permitir acentuar más allá. Después de surcar por arriba de los 990 puntos, el cierre encontró a la plaza calzada en los niveles anteriores y solamente con 0,10 por ciento de diferencia. Se supo estar también por debajo, hasta un piso de 972 puntos, por lo cual el logro mayor del día: radicó más en salir del nivel de mínima y dejar la cuestión como venía hasta el último jueves.
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Por la tarde-noche, se iba a producir el agasajo que ponía broche a los festejos del «150 aniversario» de la Bolsa de Comercio»: el arribo del presidente de la Nación, junto a su plana principal de funcionarios, y el clásico discurso de salutación. De acuerdo a lo realizado por el mercado, impregnado de suma sobriedad, nada del otro mundo parecía esperarse de las palabras presidenciales. Primando la cautela, por las dudas, un despeñarse de Molinos Río -con más de 4%-contuvo la nota más adversa. Entre los escasos aumentos, nadie pasó de 1 por ciento, configurando una fecha donde ninguna de las fuerzas quiso quebrar la paz. Y como aguardando por alguna señal, que emanara de la noche. (Quizás, una esperanza vana).
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