Rusia, China y Arabia Saudita ayudarán, pero desde el board

Economía

El propio gobierno abortó rápidamente la intención de lograr algún tipo de apoyo alternativo, proveniente de países posiblemente aliados de la Argentina por fuera del Fondo. Se lo aclaró rápidamente desde el Ejecutivo a los "entusiastas" cercanos a la coalición gobernante.

Rusia, China y Arabia Saudita quieren ayudar a la Argentina. Y podrían proveer capitales destinados a la economía real durante el 2022. Pero antes, sine qua non, el gobierno de Alberto Fernández deberá cerrar un Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin este paso, cualquier apoyo es imposible de negociar. Con este argumento, explicado desde el oficialismo, el propio gobierno abortó rápidamente la intención de lograr algún tipo de apoyo alternativo, proveniente de países posiblemente aliados de la Argentina por fuera del Fondo. Se lo aclaró rápidamente desde el Ejecutivo a los “entusiastas” cercanos a la coalición gobernante, que presionaron en las últimas semanas sobre la posibilidad de pedir a países supuestamente no alineados con occidente para que rescaten la postura argentina, sosteniendo la posición financiera internacional por fuera del FMI. La intención de máxima era que Rusia y China apadrinaran al país hasta el 2023 y que fuera un eventual próximo gobierno de Cambiemos el que negociara con el Fondo. Otros reclamaban posiciones más duras ante el FMI, que las negociaciones se extendieran todo lo necesario, eventualmente entrar en default y que fueran China, Rusia y los países árabes los que financiaran la aventura.

Desde el Ejecutivo fueron claros. Pensar esas alternativas es utópico. China y Rusia son, desde hace tiempo ya, miembros plenos del Fondo Monetario y partícipes constantes de los debates dentro del board del organismo financiero. Y si hay una discusión con China, es su reclamo por detentar una participación mayor al 3,65% actual dentro del directorio (quiere pasar a un 5%), y no una salida y la independencia de lograr acuerdos paralelos con terceros países que aminoren la influencia del FMI en la economía mundial. En cuanto a Arabia Saudita y los países integrantes del bloque del Golfo Pérsico, desde hace décadas que sólo explican su participación en los organismos financieros internacionales a través del directorio del Fondo Monetario.

En síntesis, no hay nada fuera del FMI. Todo debe quedar dentro. Lo que sí puede descartar Argentina, es que China, Rusia y los países árabes apoyarían al país en el board.

Dentro del Gobierno ya se hacen cálculos sobre el “poroteo” de votos más importante para el país de los últimos años. El que tendría que suceder este mes sobre la Carta de Intención que se presentaría en sociedad la próxima semana y que tendría que ser debatida en el board del organismo antes de las fiestas de fin de año. Son tiempos de poroteos. Según las proyecciones oficiales, la Argentina tendrá ya casi el 60% de la aprobación necesaria en el directorio para la estrategia de Alberto Fernández de renegociar la deuda de u$s 44.700 millones. A ese nivel se llega garantizando que tras la gira presidencial , Alemania, Francia, España y otros países europeos votarían a favor, sumando otros estados clave que, se descarta, también avalarían a la Argentina.

En este grupo se mencionan a Rusia, China, los países árabes (especialmente los del Golfo Pérsico, con presencia fuerte en el directorio del FMI), además de, lógicamente, toda América Latina y el África. Se confía además que en las próximas semanas se lograrían más consensos con países clave como Canadá y lo que resta de la Unión Europea, con lo que el porcentaje se elevaría a cerca del 70%. Faltaría así sólo un 10% más para el nivel imprescindible para que una propuesta transgresora según dictan los estatutos del FMI pueda ser aprobada.

Sólo con un mínimo del 85% de los avales se podría autorizar a que los técnicos de línea del Fondo apliquen para el país un plan de pagos por fuera de los únicos mecanismos autorizados por la carta orgánica del organismo: el stand by y el Facilidades Extendidas, ambos en todas sus variables posibles. Como lo que propone el país es una alteración de las normas, sólo una votación de más del 85% podría avalar el pedido, con lo cual más tarde o más temprano Alberto Fernández deberá contar con el apoyo de Joe Bien. Sin el presidente de los Estados Unidos como aliado, ningún esfuerzo valdrá la pena.

En conclusión, y siguiendo una máxima del “albertismo”, “con Bidenno alcanza, pero sin Biden no se puede”. Según los números que se hacen en el Palacio de Hacienda, si una llamada de Alberto Fernández lograra este apoyo, el país ya superaría el 85% necesario y llegaría casi al 90% de los votos. Sólo quedaría en duda lo que harían Japón (6% de los votos), los países nórdicos (3,43%) y otros estados europeos, tradicionalmente reacios a apoyar al país (tampoco lo hacían en tiempos de Macri).

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