Roberto Lavagna no ocultó su enojo con la cúpula de la Unión Industrial por haberse sentado a negociar salarios con la CGT y se lo hizo saber a los dirigentes de la UIA, a los que recibió ayer en el Palacio de Hacienda. La actitud del ministro se explica porque cree en las expectativas negativas sobre la economía que generaron esas conversaciones. También le molesta el intento de su colega de Planificación, Julio De Vido, de asumir un rol protagónico en la negociación salarial. Lavagna enfatizó la necesidad de cortar todo contacto entre la UIA y la CGT, y les recordó a los dirigentes empresarios que el ámbito donde se habla de salarios es el consejo creado «ad hoc» el año pasado (que tampoco avanzó en lo absoluto). Admitió el ministro que la idea de aumentos por productividad contaba con el apoyo del gobierno, pero no planteada en los términos y en el ámbito en que lo hizo la UIA.
Roberto Lavagna, acompañado por Miguel Peirano (secretario de Industria), recibió a la cúpula de la UIA encabezada por Alberto Alvarez Gaiani y Héctor Méndez. Entre otros, estuvieron Federico Nicholson, Juan Carlos Sacco, Luis Betnaza y Héctor Massuh.
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Antes y después de la reunión celebrada en el 5° piso de Hipólito Yrigoyen 250, voceros de Informate más
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