EL RASTRO: Para el inversor común, hallar acciones con bajo capital emitido como San Miguel resulta una buena perla. Sus acumulados están ahora en diez veces el capital de sólo $ 7,6 millones. Con patrimonio de $ 233 millones y valor contable casi en $ 31. Como un motor descansado, sin comprimir, que tiene mucho para dar desde el «ajuste» (750%).