20 de mayo 2004 - 00:00

Se abre Europa al maíz transgénico

La Unión Europea aprobó finalmente la importación de una variedad de maíz transgénico y derribó una de las barreras paraarancelarias que afectaban a las exportaciones de la Argentina.

Como consecuencia de esta medida, la Argentina podría acelerar la aprobación de otros productos modificados genéticamente y expandir su producción, hasta ahora limitada por la lentitud de las diferentes gestiones en Agricultura para aprobar nuevos productos. Si en el país se aprobara una variedad de maíz que ya atravesó todas la pruebas y se encuentra en etapa burocrática final, la producción de este cereal podría triplicarse en pocos años. Algunos analistas sostienen que podría saltar de los 15 millones promedio actuales de los últimos años --aunque con altibajos-a 45 millones de toneladas potenciales, tal como ocurrió con la liberación al mercado de la soja transgénica.

La Comisión Europea aprobó autorizar las importaciones del maíz conocido como Bt-11, resistente a insectos, y comercializado por la empresa de origen suizo Syngenta. Es un maíz de uso comestible que ahora la Argentina podría colocar sin limitaciones a dicho continente.

Esta es la primera aprobación de la Unión Europea de un producto transgénico en más de cinco años. Este freno político había sido impuesto por la fuerte corriente opositora (sin fundamento técnico claro, aunque víctima del marketing negativo de los grupos ecologistas) que reina en el continente. Ahora se espera que, en el corto plazo, se apruebe otra variedad, el maíz RR, resistente a glifosato, producido por la empresa Monsanto.

• Señal positiva

En la Argentina, la noticia fue recibida con beneplácito. «Es una señal positiva. La UE parece mostrar más ' flexibilidad' a estos eventos a partir de la conmoción de los precios agrícolas. A la falta de soporte científico para justificar su negativa al comercio de este maíz se sumó una situación favorablede precios y una ajustada oferta y demanda mundial», dijo la ex subsecretaria de Alimentación y Mercados, Susana Merlo, quien durante su gestión concretó la mayor cantidad de aprobaciones de productos agrícolas transgénicos. «En realidad, los europeos están blanqueando una situación en la que muchos miembros ya comenzaron a aceptar estos productos, como Gran Bretaña», indicó y agregó que «con esta decisión se aceleran los tiempos para que ahora desde Agricultura se tome una decisión, por cierto, muy retrasada».

En tanto, para el analista
Pablo Adreani, de AgriPac, «lo más importante es que se está aprobando un maíz dulce destinado al consumo humano», y agregó un dato de interés superlativo: «Con la nueva ley de etiquetado y trazabilidad, Europa puede aprobar cualquier elemento, y el problema pasa a ser interno y de logística para garantizar esa identificación. Hoy la Argentina exporta un millón de toneladas de maíz con identidad preservada y, en el mediano plazo, puede exportar mucho más como consecuencia de un aumento en las cosechas».

La decisión europea acelera también el panel presentado por Estados Unidos, con el apoyo de Canadá y la Argentina, ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el fin de enfrentar una negativa comunitaria de permitir el ingreso de maíz modificado genéticamente, hecho que era considerado una barrera al comercio agrícola.
El mes próximo se realizará la primera audiencia frente a esta controversia, y la OMC dará su dictamen durante octubre.

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