2 de enero 2008 - 00:00

Se arma de nuevo el gran tablero

Se arma de nuevo el gran tablero
Es lo mejor que podía pasarnos por estas costas bursátiles: que culminara el ejercicio anterior, donde las cartas estaban echadas, desde mucho tiempo antes del saldo final con el pobre 3% de aumento en el Merval.

Podrá decirse, con razón, que un simple cambio de número en el calendario no resulta una pócima mágica para que todo pueda cambiar sin los argumentos necesarios. Pero, más allá de reconocerlo, puede meterse como cuña entre los aspectos adversos: que arranca otra carrera anual en búsqueda de la utilidad. Que desde la largada están todos en «cero» y que las carteras deberán volver a barajar lo suyo, analizar cómo vino el «gran tablero» de los mercados y comenzar a efectuar nuevas apuestas.

Por ejemplo, no es alocado suponer que aquellos que han hecho muy buena diferencia en Brasil -con 43% anual- puedan tomar ciertas ganancias y procurar activos, de un mercado que casi no se ha movido: el del Merval. Es actitud bastante frecuente de los operadores, si bien está desaconsejada por prominentes personajes y maestros del riesgo que apuntaban a «remover los pesos muertos...». Esto es, no tocar lo que funciona bien (como Brasil) y seguir quitando apoyo al lastre de la región: nosotros. En concreto, va todo de nuevo y las expectativas se renuevan. Mucho mejor que seguir con el martirio de 2007 y el vapuleo constante. Habría que rogar porque se sostenga el ritmo de demanda y que ha resultado de muy buen nivel, en un ejercicio tan malo en precios. Tiene que arribar el punto límite para la oferta, la disecación de una corriente que viene sosteniendo ventas fuertes desde hace tres meses. Necesidad de dejar subir un par de escalones a los precios, so pena de estar jugando contra su propio dinero.

Cabe destacar que el Indice General de la Bolsa, que comprende a todas las especies y no sólo a las líderes, ha dado un saldo muy superior al del Merval: muestra del buen andar que se produjo en papeles de menor liquidez, pero buscados por sus condiciones. Así, se fue un año donde sólo lo selectivo tuvo chances, mientras lo global fue un fiasco. Y la Bolsa, con vergüenza.

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