17 de agosto 2004 - 00:00

Se define agosto y perfila el año

Arranca semana corta sin novedades de peso en los tres feriados, por lo cual habría que suponer un mercado empalmando con las características del viernes pasado. Y, de ser así, se debería asistir a un arranque muy incierto, con temores a mayores recaídas y con la esperanza de arribar a ciertos mínimos y que se genere -al menos-el rebote de tipo técnico. Un mecanismo automático que pudo dar resultados en jornadas donde se bordeaban los 920 de Merval y el riesgo próximo a perforar otra centena estaba amenazante. En verdad, esa bandaentre los cincuenta puntos que van de 950 a 1.000 del índice resultó como una especie de territorio natural y frecuentado en demasía hacia los dos extremos.

Cuando se perfora el piso hipotético, las reacciones parecen retornar a terrenos menos peligrosos, y ya en tales terrenos estamos pisando.

• ¿Será de nuevo?

Es la pregunta, porque el escenario va variando y no tiene por qué formar dibujos similares en la tendencia de modo permanente. Sin mediar otros estímulos, viniendo de una semana que concluyó decadente -y con cierto volumen- se precisa de la acción conjunta de una oferta inelástica, si se vulneran nuevos límites, y de cierta demanda que defienda posiciones sin presionar más a la baja. El mercado así es gobernable; queda en manos de algunas carteras poderosas que pueden estar en ambas puntas. Otra charada.

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