Desde lo que es afín a lo natural del mercado resulta habitual que se produzcan enfrentamientos en una zona fronteriza: al pasar de centena, como ahora y llegar al número «redondo», que posee efectos psicológicos muy reconocidos en comercialización (respecto de las motivaciones del consumidor). El cierre del Merval en 1.299 puntos da la sensación óptica de ser más distante que el solo punto que lo separa del 1.300. Y, también, es clásico que los operadores calculen órdenes de vender cuando se arriba a cifras redondas. Esto dio por resultado un rebote contra el techo -que había sido superado en la rueda previa, con el impulso- y ayer no se pudo sostener la plaza en la nueva centena. De ser sólo esto, todo es cuestión de tiempo, hasta depurar debidamente el campo de vendedores.
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El buen monto negociado en acciones, con $ 91 millones de efectivo, sumado a ese rebote contra el techo que se produjo en tramos finales hablan de una profunda toma de utilidad, pero direccional. Con la mira puesta sobre acciones de Galicia y Petrobras, éstas resultan esenciales para el índice ponderado, junto con Acíndar, que quedó neutra.
El banco decreció 1,6% y la petrolera decayó 1,7 por ciento. Con esto se modificó el global y la fecha resultó de decantación de subas, sin poder ratificar otros avances intradiarios. Si no existen motivaciones extramuros: todo natural.
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