22 de agosto 2002 - 00:00

Se fugaron u$s 200.000 millones sauditas de los Estados Unidos

Inversores sauditas fugaron de los Estados Unidos 200.000 millones de dólares en los últimos meses, temerosos de que sus fondos en ese país -estimados en hasta 600.000 millones- resulten bloqueados por demandas de familiares de víctimas de los atentados del 11 de setiembre. Según analistas, esos movimientos explican la reciente suba del euro contra el dólar en los mercados mundiales, ya que los inversores árabes están reorientando sus colocaciones hacia Europa.

Londres y Riad (AFP, Bloomberg, EFE, ANSA) - Inversores sauditas retiraron en los últimos meses alrededor de 200.000 millones de dólares de los Estados Unidos porque tienen la impresión de estar siendo «satanizados» por la administración de George W. Bush desde los atentados del 11 de setiembre. La fuga de capitales se aceleró desde que se conoció la semana pasada la presentación de una demanda récord por más de 1 billón de dólares por parte de cientos de familiares de las víctimas de esos ataques -entre ellos argentinos-, lo que amenaza --suponen-con un congelamiento de sus fondos.

Según analistas del mercado, esos movimientos financieros contribuyeron al reciente debilitamiento del dólar frente a otras divisas.

El diario londinense «Financial Times» informó ayer que el monto de los fondos ya retirados es evaluado en entre 100.000 y 200.000 millones de dólares, es decir una parte importante de las inversiones sauditas totales en los Estados Unidos, estimadas entre 400.000 y 600.000 millones.

Como referencia, vale destacar que los depósitos bancarios totales en los EE.UU. alcanzan a 5,535 billones de dólares, y que los depósitos de residentes extranjeros llegan a 1,24 billón.

De acuerdo con Yussef Ibrahim, un alto miembro del Consejo de Relaciones Exteriores basado en los Estados Unidos, sauditas retiraron por lo menos 200.000 millones de dólares de ese país en los últimos meses, dijo el diario. Según el informe, esos inversores no están cerrando sus cuentas bancarias en los EE.UU. sino que están transfiriendo una gran parte de sus fondos a bancos europeos.

Más de 600 familiares de víctimas de los atentados del 11 de setiembre iniciaron una causa judicial el último 15 de agosto contra Sudán, tres príncipes de la familia real saudita, siete bancos internacionales, ocho organizaciones caritativas islámicas y varias financieras, acusándolos de haber participado en el financiamiento oculto de la red terrorista Al-Qaeda. La denuncia apunta, por ejemplo, al actual ministro saudita de Defensa y Aviación, sultán Ben Abdel Aziz al-Saud, presidente, además, de la compañía aérea Saudi Arabian Airlines; al ex jefe de los servicios secretos sauditas, Turki al-Faysal al-Saud, relevado en sus funciones en agosto de 2001 por decisión del rey Fahd, y al empresario Mohammed al-Faysal al-Saud, hermano del príncipe Turki y actual director de Faisal Islamic Bank, el primer banco islámico de Medio Oriente.

Esa querella pide a los tribunales en Washington que congelen los activos que tengan en los Estados Unidos los demandados, entre ellos el mayor banco de Arabia Saudita, el National Commercial Bank.

«La demanda obligará a los inversores árabes y sauditas a retirar sus inversiones de los Estados Unidos por el temor a los riesgos que esto conlleva», dijo
Beshr Bakheet, director gerente de Bakheet Financial Advisors, de Riad.

•Aceleración

Los inversionistas de las monarquías del Golfo Pérsico, productoras de petróleo, tienen cerca de u$s 1,2 billón en el extranjero, sin contar propiedades, según el Saudi American Bank. La cifra total excluye al menos unos 250.000 millones de dólares adicionales en poder de agencias gubernamentales como la Autoridad de Inversiones de Abu Dhabi.

«Hoy estamos hablando de un movimiento de pánico», explicó
Youssef Michel Ibrahim, investigador del Council of Foreign Relations, un instituto de investigaciones estadounidense. «Si tengo 50 millones de dólares y me empiezan a decir que se me va a congelar mi dinero, lo voy a sacar rápidamente -argumentó-. El proceso comenzó lentamente cinco meses atrás y se aceleró en las dos últimas semanas.»

Según el experto, la corrida fue precipitada por la publicación del informe de la Rand Corporation, un instituto de investigación sobre defensa, llamando abiertamente a congelar los fondos sauditas en los Estados Unidos. La mención de ricos hombres de negocios sauditas que figuran en listas negras de obras de caridad sospechosas de mantener nexos con Al-Qaeda también precipitó esos retiros.

Según el investigador, «hay por lo menos 200 familias en Arabia Saudita que controlan cada una 200 millones de dólares y no hay ningún instrumento de inversión en Arabia Saudita».

La aparición del euro como «primera verdadera alternativa al dólar» y la actitud más «simpática» de Europa hacia Arabia Saudita contribuyeron a reorientar el flujo de inversiones de ese origen hacia «el mercado europeo de obligaciones, de acciones o simplemente bajo la forma de depósitos en efectivo».

Sin embargo, en Londres otros economistas y analistas se mostraron más cautos.
Steve Englander, de Citibank, se sorprendió con el monto señalado por el «Financial Times». Los 100.000 a 200.000 millones de dólares citados por el periódico «son una cifra enorme», superior al déficit de cuentas corrientes estadounidense, subrayó. Así, el dólar estaría mucho más débil en relación con el euro si se hubiera producido una transferencia tan masiva de fondos, afirmó.

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