El gobierno anunciará en las próximas horas que en enero el superávit del Tesoro fue mayor que los $1.100 millones. Coincide, -no es casualidad ya que se anticipó la difusión del dato-con la misión técnica del FMI que está revisando las metas de 2003. De esta manera, con ese superávit, se cumple en un mes, el objetivo que se había fijado para todo el trimestre enero-marzo. Lo preocupante: se repite lo sucedido el año pasado con un aumento no menor del gasto público que se está operando en febrero.
Inmediatamente explicará, fuera de programa pero seguro de que el dato impresionará a los visitantes, que el adelantamiento del pago de los aguinaldos y el incremento en la recaudación impositiva por el consumo de diciembre llevaron a que en enero el Tesoro muestre un superávit de aproximadamente 1.100 millones de pesos (la semana pasada se estimaban $ 1.000 millones), precisamente la meta pactada para todo el trimestre con el FMI. Esto debería convencer al dúo Thornton-Dodsworth de que la situación cuantitativa del acuerdo no corre peligro. Tendría además que convencer a los técnicos del FMI que ya no deben volver a preguntar sobre el destino fiscal de las cuentas públicas entre febrero y marzo.
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