Si se excluye la Unión de las Comoras (conjunto de islas volcánicas situadas en el sureste de África), la Argentina es el país que más tributos impone sobre la actividad empresaria, según resulta del último ranking de facilidad para hacer negocios - Doing Business 2015 - del Banco Mundial.
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El estudio utiliza distintas categorías para medir en qué medida las naciones son, o no, amistosas con el desarrollo de los negocios. Una forma de ponderarlo es comparando el total de impuestos y contribuciones que el Estado impone a una empresa mediana en su segundo año de funcionamiento, como porcentaje de la ganancia anual.
La situación más desventajosa se da, como se dijo, en Comoras, que impone tributos y contribuciones por el equivalente de más de dos veces las ganancias de las empresas. Y le sigue en segundo lugar la Argentina, con un 137%.
El rubro "Pago de impuestos" contempla además otras categorías como la cantidad de tiempo necesario para pagar los principales tributos.
En este sentido, la Argentina ocupa el puesto 170 (entre 189 países), con 9 pagos anuales y un total de 405 horas necesarias para cumplir con la burocracia.
El primer lugar corresponde a la Unión de Emiratos Árabes, donde con 4 pagos anuales se necesitan sólo 12 horas para tributar menos del 15% de la ganancia.
En el contexto regional las tasas de la Argentina resultan comparativamente elevadas. Los tributos en Chile representan menos del 28% de la ganancia y en Brasil las tasas abarcan el 69%. Eso sí, en el principal socio del Mercosur todo es más complicado porque cumplir con los requerimientos burocráticos insume 2.600 horas anuales.
El trabajo del Banco Mundial destaca que los impuestos son importantes para la economía porque proveen de los fonos necesarios para los programas sociales e inversiones públicas y, a su vez, éstos se requieren para promover el crecimiento económico y desarrollar y construir sociedades prósperas. Pero también advierte que las autoridades políticas deben alcanzar un "adecuado equilibrio" para que el aumento de las tasas no disuada la participación en el sistema o desaliente la actividad empresarial.
La experiencia internacional arroja que, tras la crisis financiera de 2008/2009, la mayoría de los países redujo los impuestos. Según las mediciones de Banco Mundial, bajaron en promedio 9 puntos.
Argentina fue en sentido contrario. Un reciente estudio del Consejo Profesional de Ciencias económicas de la Ciudad de Buenos Aires y el Instituto Argentino de Análisis Fiscal arroja que, para sustentar el creciente gasto público, los impuestos nacionales pasaron de representar el 18% del PIB en 2004 a casi 27% el año pasado.
En estas condiciones, los profesionales coinciden en que hay margen para avanzar en el control de la evasión, pero difícilmente la actividad registrada pueda tener un aumento en la carga tributaria.
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