4 de junio 2004 - 00:00

Selección: "efecto Bielsa" ya preocupa a los sponsors

La Selección está lejos de la gente, y los sponsors lo sienten. Algunos ya piensan en replantear sus contratos con la AFA.
La Selección está lejos de la gente, y los sponsors lo sienten. Algunos ya piensan en replantear sus contratos con la AFA.
El más que obvio divorcio entre la Selección nacional y la gente en general ya está provocando dificultades no sólo en lo deportivo, sino también en lo económico: además de la caída en los ingresos por venta de entradas (que ronda 30% respecto de la eliminatoria anterior), sponsors, proveedores y licenciatarios en mayor o en menor medida están comenzando a repensar su vínculo con un equipo que no gusta ni es querido por quienes deben ser sus clientes.

Es que claramente el patrocinio es un negocio de imagen y de exposición: si la gente no va a la cancha o no mira los partidos por TV -o lo hace con mal humor-, el efecto buscado es el inverso, y el precio pagado por contacto se dispara, la ecuación económica se modifica. Por eso, varios sponsors expresan por lo bajo su voluntad de replantear los valores que están pagando, dado que todos sus contratos son hasta el final del mundial de Alemania en junio de 2006. Por ahora, en cambio, es muy poco probable que se pida a la AFA la renuncia de Marcelo Bielsa, culpable principal de este desamor en que ha caído el representativo nacional; sin embargo, de mantenerse el desinterés de la gente (léase clientes, consumidores), no sería descabellado pensar que las empresas se sumarán al creciente clamor popular que reclama su salida.

El ingreso para la AFA por patrocinios ronda los $ 12 millones anuales, cifra a la que hay que agregar el contrato con Adidas International, cuyo monto es casi un secreto de Estado, pero que rondaría los u$s 2 millones por año entre «cash» e indumentaria. Vale la pena repasar quiénes están atados al carro de la AFA:

Adidas Argentina, Carrefour, Coca-Cola, Repsol YPF, Quilmes y MasterCard son «main sponsors» (patrocinadores principales);

VolskWagen y Villavicencio son «proveedores», una categoría inferior a la anterior. Su nombre o isotipo no aparecen, por caso, en la cartelería detrás del técnico o los jugadores en las extensísimas conferencias de prensa que da Bielsa, lo que comienza a ser visto más como una ventaja que como un mal.

«Las peleas ya empezaron, aunque se diga lo contrario. Hay empresas que manifiestan de manera abierta su disconformidad con el efecto que provoca Bielsa en el público, y si bien nadie le pidió a Julio Grondona de manera concreta que se lo reemplace, es algo que está en el aire»,
dice una fuente de uno de los patrocinadores.

Entre esas cosas que «se saben» está el caso de uno de los sponsors que -como todos los demás- tiene asegurada una cantidad fija por partido de entradas de cortesía. Y dado que el Monumental presenta cada vez más claros a medida que avanza la eliminatoria, le pidieron a la AFA que se les duplique ese cupo. La respuesta de Grondona al principio fue tajante: «Si son sponsors es porque les conviene; que no vengan a replantear el contrato ahora. No hay más entradas». Sin embargo, su actitud se habría modificado después de que se lo vio regalando ingresos antes de uno de los partidos, para que el estadio no luciera tan vacío. En el otro extremo se ubicó Coca-Cola, que eligió asumir una actitud «solidaria», al poner en el aire un spot en el que el mensaje era algo así como «en las buenas estamos todos; hay que estar también en las malas».

• Apuesta

Y si se habla de extremos, hay que tomar los casos de VolksWagen y de Carrefour. Dicen en la automotriz alemana que «con poca plata hacemos mucho ruido», según una fuente de la firma. Su gasto es muy inferior al de los patrocinadores (ellos son proveedores), pero al sortear una unidad por partido jugado de local hacen más «ruido» que otros que duplican o triplican su inversión. «Nuestra apuesta fuerte es al mundial de Alemania, donde seremos locales. Lógicamente, si estuviera en peligro la clasificación veríamos qué actitud tomamos», admite.

Del otro lado, está Carrefour, que
decidió no hacer casi nada en materia de acciones ligadas al equipo nacional. De hecho, hubo algún intento de tercerizar las promociones, pero la movida no prosperó. «La verdad es que nos preocupa que la Selección no tenga la convocatoria masiva que esperábamos», dijo una alta fuente de la empresa francesa. Pero se sabe que -diplomacia aparte- ellos y otros sponsors dicen que «con esta selección no se puede hacer nada».

Por su parte, la gente de MasterCard admite que su inversión «tendría más 'jugo' si la Selección fuera querida. Hoy la gente va menos a la cancha, mira menos los partidos, y todo eso se traduce en una muy menor exposición que lo pactado». Y como ellos se encargan de la venta telefónica de las entradas, saben de primera mano cómo viene la venta: «Estamos, hoy jueves, por debajo de lo que vendimos a la misma altura contra Bolivia, a pesar de que todos los cálculos previos indicaban que contra Paraguay se vendería mucho más...».

Seguramente lo que preocupa a quienes deben comercializar los derechos de imagen de los equipos de AFA, la firma
Puntogol, es la no generación de nuevos negocios. Este año, lo único que pudieron «abrochar» es la designación de Lumilagro como «termo oficial de la Selección». Poco para lo que se esperaba. «Hay que confiar: esta eliminatoria, al revés de la anterior, arrancó demasiado temprano y cuando todavía estaba fresco el dolor por el fracaso de Japón. Va a ver que vamos a mejorar», dice un allegado a la conducción de la AFA. Por ahora, el optimismo no parece ser compartido por los hinchas. Y un detalle final: la mayoría de estas empresas renovó sus contratos antes de que Grondona recontratara a Bielsa.

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