Una aleación de lo más heterodoxa, ubicando al mercado de Buenos Aires con 1,43% de aumento en su índice, mientras bajaba el Dow en 1,7% y el Bovespa en 3,7%. Pero, lo que debería llamar a entusiasmo en una relación de variables normales solamente es capaz de sembrar no poca preocupación. Y esto derivado de un régimen de negocios que -como muy pocas veces- marcó tanque de reserva, en el aporte de órdenes, por tres, de las cinco ruedas realizadas. Y no con un decaimiento razonable de cifras realizadas, sino con fechas de 14 millones de efectivo, que en la jornada final inclusive perforó su propio piso mínimo, haciendo menos de $ 13 millones efectivos para acciones. Esto último, algo más de cuatro millones de dólares, para una plaza de la región que debe mirar muy lejos a San Pablo y cotejándose con recintos sumamente humildes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La plaza local bursátil está de modo entusiasta integrándose al «club de pobres», pendiente el ingreso de algunas sociedades que así lo anunciaron pero que deben estar analizando seriamente la intención.
La reiteración de marcas de tal debilidad, por más que en precios se haya creado cierta resistencia a la baja, no puede ser prenuncio de zona favorable.
Y esa reiteración dentro de una misma semana hace que aquellos que eran «lunares» aislados de la estadística se hayan convertido en dieta habitual. Un momento que debe transmitir honda preocupación al sistema.
Dejá tu comentario