Las familias argentinas hoy pueden adquirir apenas 45,3% de los bienes y servicios que compraban hace tres años y sólo 70% de la canasta de consumo que adquirían a fines del año pasado, antes de la devaluación. Esta drástica baja en el poder adquisitivo se produce por dos factores: la pérdida de ingresos generada por el despido, caída de ganancias o reducción salarial de alguno de los miembros del hogar y el fenomenal aumento de precios minoristas que acumula 21,1% en los primeros cuatro meses del año y desciende levemente a 17,8% cuando se analiza su evolución desde abril de 1999. Entre enero y abril de este año, los ingresos familiares promedio cayeron 14,8% en términos nominales, es decir, sin tener en cuenta lo que sucedió con los precios. Esta caída se produce básicamente por los mayores despidos, nuevos recortes salariales, eliminación de horas extra, mayores costos y los menores niveles de actividad que también afectan los márgenes de ganancias del sector empresario. A su vez, cuando se computa el aumento de 21,1% en los precios minoristas, desde el comienzo de enero los salarios reales cayeron 30%, con lo cual hoy los hogares pueden adquirir apenas 70% de la canasta de bienes que consumían cuatro meses atrás.
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Así se desprende de un análisis desagregado de la encuesta de confianza del consumidor ciembre de 2001 se ubicaba en $ 735 mensuales. Pero hacia abril pasado, éste se redujo a sólo $ 625,74 mensuales, lo que significa una pérdida de $ 110 a un ritmo promedio de $ 27,5 mensuales. En términos reales, la caída se profundiza ya que en relación con lo que se podría adquirir, esos $ 625,74 que ganaba una familia promedio al mes pasado, equivalían a sólo $ 516,8 de diciembre de 2001.
Los datos son más desalentadores cuando se analiza la evolución salarial de los últimos tres años: hacia abril, las familias podían adquirir apenas 45,2% de la canasta de consumo que compraban en igual mes de 1999. O, lo que es igual, el salario real se redujo en 54,71%. El empobrecimiento mente el alza de precios ocurrido entre enero y abril de 2002, que fue de 21,1%. Al computar la deflación previa a la devaluación, la inflación acumulada en los últimos 36 meses se reduce a 17,5%.
•Pérdida
A semejante caída en el ingreso real se llega computando una reducción de 47% en los ingresos familiares promedio, en términos nominales, es decir, sin computar el efecto precios. Concretamente: según Fundación Mercado, el ingreso promedio de una familia de cuatro miembros hacia abril de 1999 se ubicaba en $ 1.175,82 mensuales. Y como hacia el mes pasado, ese ingreso se redujo a sólo $ 625,74 mensuales, significó una pérdida de ingresos por $ 550 a un ritmo de $ 15 mensuales.
Esta caída era totalmente previsible. Los datos oficiales ya reconocen un nivel de desempleo de 24% de la población económicamente activa (PEA) y datos privados sostienen que esta tasa se ubicaría en torno a 30%. Y todavía resta esperar una inflación de por lo menos 50% en el año, como consecuencia de la devaluación decidida por el gobierno con Jorge Remes Lenicov como Ministro de Economía. Ahora, cuando se analiza la evolución de los ingresos familiares reales desde abril de 1999, tomando ese mes como base, los mismos cayeron a $ 726,27 en diciembre de 2001 (con una deflación de 3,6%) y a apenas 531,2 en abril pasado. Es decir, los $ 625,74 promedio que ganaba una familia en abril de 2002, equivalían a ganar $ 531,2 en el mismo mes de 1999, lo que arroja una caída de 54,8% en tres años. Las caídas más fuertes en los ingresos mensuales se registraron en la ciudad de Mendoza. Allí, éstos bajaron de $ 1.223,4 mensuales en abril de 1999 a $ 577,8 el mes pasado, lo que significó una merma de 52,8%. Si además se computa el efecto precio (se toma el IPC como referencia, aunque sólo capta Gran Buenos Aires y Capital Federal), una familia mendocina apenas puede adquirir hoy 40% de los bienes y servicios que comprueba tres años atrás. Es decir, su ingreso sería hoy equivalente a $ 491 de abril de 1999.
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