El congelamiento de las tarifas, sumado a una devaluación del 260% en los primeros nueve meses del 2002, llevó a muchas compañías de servicios públicos en Argentina a interrumpir sus pagos a causa del fuerte descalce entre sus ingresos, ahora denominados en pesos, y su deuda, contratada mayormente en dólares. Mientras que no se establezca un esquema tarifario que permita compensar, al menos parte de los efectos de la inflación y pesificación, no podrá determinarse la capacidad de pago de las compañías de servicios públicos en el futuro, y se prevé un mayor deterioro de la misma como resultado de la recesión y las presiones inflacionarias en el país. (Ver “plain
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