14 de junio 2002 - 00:00

"Si no se baja el gasto, los precios deben subir 43%"

"La única salida para la Argentina es el equilibrio fiscal y, si el gobierno pretende lograrlo sin recortar el gasto público, los precios tendrán que crecer por lo menos 43%." Con esa frase, el economista Orlando Ferreres explicó que, sin equilibrio, ningún sistema cambiario funcionará en la Argentina, ni siquiera una nueva convertibilidad, y advirtió que, si no se resuelve el «corralito» y siguen cayendo las reservas, el país entrará en hiperinflación.

Ferreres
dialogó con Ambito Financiero y anticipó que probablemente el FMI no firme un acuerdo hasta el 17 de julio, cuando vence la opción para elegir los bonos, y recomendó que sería conveniente adelantar las elecciones, ya que no hay resultados económicos y lo político se debilita cada día. Las siguientes fueron las principales declaraciones del ex viceministro de Economía.

Periodista: ¿Fue un error haber dejado la convertibilidad?


Orlando Ferreres:
Sí. Y los resultados los estamos viendo. Hay inflación, caída de salarios, 25% de desempleo. El PBI de este año va a ser de u$s 105.000 millones (contra u$s 265.000 millones en 2001). Y el problema acá no eran los salarios del sector privado, sino los salarios del sector público, que eran imposibles de financiar con impuestos tan altos como los que teníamos. Pero si, además, la devaluación se hace con pesificación, el resultado es tremendo.

P.: ¿No es natural que luego de la devaluación pase un tiempo hasta que los precios y la economía se reacomodan y la industria logra aprovechar las ventajas del nuevo tipo de cambio?


O.F.:
La economía tarda en reacomodarse, eso es cierto, pero se reacomoda si la devaluación se hace racionalmente. Y ésa no es la situación argentina. Tenemos profundos sofocones. Hubo una devaluación de 370% cuando nos alcanzaba con devaluar 15% o 20%. Tenemos un dólar en $ 3,6 cuando nos alcanzaba con tenerlo en $ 1,15-$ 1,2. Y eso está fuera de los márgenes normales.

P.: Remes Lenicov y Duhalde dicen que sólo formalizaron la devaluación porque los mercados ya habían devaluado... ¿Les quita eso responsabilidad?


O.F.:
En diciembre había otra alternativa y era bajar 25% el gasto público. Así, se hubiera arreglado todo. Y nos hubiéramos evitado tener 25% de desempleo. Por lo tanto, esto no es una explicación. Posiblemente, no había alternativa política, porque no había forma de bajar el gasto público. Y no nos damos cuenta de que ése era y es el problema, que estamos conviviendo con el zorro.

P.: Con el impuesto inflacionario, supuestamente, ese problema desaparece, porque si no hay indexación, los salarios del sector público caen. Y el gasto público se achica.


O.F.:
Sí, pero para que quede resuelto ese problema, el costo de vida debería crecer 43%. Necesitamos ese aumento para lograr superávit primario del sector público. Necesitamos tener sostenidamente un superávit de entre 4% y 5% del PBI y, si bien tuvimos superávit en mayo, en el primer trimestre del año estamos con déficit. Hay que ver ahora cómo termina el segundo trimestre. Hay que tener en cuenta que viene el medio aguinaldo, que hay que pagar la deuda externa. Igualmente, ahora se agregaron otros problemas: falta de productividad, falta de crédito... y, lo más importante, saber de qué forma se va a ahorrar en el país.

P.: ¿Cuánto tiempo puede llevar restablecer el sistema financiero y recuperar el ahorro y el crédito?


O.F.:
Todo depende de lo que hagamos. Ninguna de las soluciones que se propusieron para resolver el «corralito» contemplaba el tema del ahorrista, sino el del deudor o del exportador. Y no del ahorro, que es la clave del crecimiento. Sin ahorro, no hay crédito, y sin crédito, no hay crecimiento y hay más desempleo. Hasta Carlos Marx coincide con esto. Entonces, acá hay que recuperar al ahorro. Y el error está en pensar que el ahorro debe ser gastado en casas y en autos. El ahorro debe ser voluntario y genuino.

P.: ¿Hay riesgo de hiperinflación?

O.F.: Si no se resuelve el «corralito», si las reservas siguen cayendo y la base monetaria aumentando, se genera una combinación explosiva que nos puede llevar a la híper. Y si se aumentan los salarios del sector público, ahí sí entramos en una hiperinflación enseguida. Nosotros, por el momento, estimamos que para fin de año el dólar estará en $ 4,5, pero estamos pensando que hay un programa monetario relativamente racional, donde se encuentra una salida al «corralito» y no se sigue emitiendo.

P.: Por ahora, la solución Lavagna al «corralito» va en sentido contrario...


O.F.:
Sí. No creo que mucha gente suscriba a los bonos. Pero hasta el 17 de julio, cuando vence la opción, no sabremos a ciencia cierta qué pasa.

P.: ¿Es posible que el FMI dilate la firma del acuerdo hasta esa fecha?


O.F.:
Yo no firmaría hasta ese momento. Hasta saber qué pasa con los bonos y de cuánto va a ser la emisión. El FMI ya se equivocó muchas veces, apoyando la deuda insostenible de la década anterior donde el Estado se endeudaba para pagar sueldos. Entonces, ahora no puede ser complaciente. Y el FMI no confía en que se puedan hacer las cosas que realmente tiene que hacer Duhalde. Pretender engañar al FMI, a O'Neill, a Aznar no tiene sentido.

P.: ¿Cuánto tiempo nos llevará volver a los niveles de producción de 1998? ¿Tenemos que ir preparándonos para vivir también 2003 en recesión?


O.F.:
Con esta crisis, perdimos muchos años de crecimiento. Y todavía no se puede saber cuánto tiempo tardaremos en recuperarnos. Este año, el PBI va a caer 12%. La actividad está llegando al punto más bajo. La actividad industrial se está estancando, pero todavía algunos sectores pueden seguir cayendo. Y el año que viene habrá internas, elecciones poco claras y eso desalienta cualquier posibilidad de inversión. Si todo sigue confuso como hasta ahora, podemos esperar un crecimiento muy bajo o estancamiento en 2003, pero no creo que sigamos cayendo.

Entrevista de Victoria Giarrizzo

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