Como si no alcanzara con los sucesos que se ven en el escenario de actuación del mercado bursátil argentino, se han alineado hechos intrínsecos, muy puntuales y que afectan directamente a la cúpula de la nómina Merval. Detrás de los sucesos, que todavía generan incertidumbres, sobre la venta de Pérez Companc, el viernes estalló en el centro del ambiente una operación de canje accionario que se organiza sobre aquellas sociedades que forman la trilogía -Siderca, TANSA y Dálmine- de los tubos sin costura del grupo Techint. Realizando comparaciones entre lo que se propone y aquello que posee como valuación cada acción de la sociedad de nuestra Bolsa, la conclusión fue que debería darse un fuerte «desagio» en contra de Siderca. Y así se derrumbaron en más de 7 por ciento sus títulos, con 540.000 papeles, en una espiral que habrá que ver dónde culmina. En tanto, ayudando a la depresión Merval del viernes -casi 2 por ciento-, aunque la semana se sacó a flote, con 4,7% de aumento.
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En procura de encontrar reemplazantes para ensayar alguna operatoria que depare «negocios» en una Bolsa problemática, surgieron corrientes que apuntan a los papeles bancarios como aptos para el intento.
Retorciendo argumentos, buscando y rebuscando lo que podría beneficiarlos, hay «punteros» que arman posiciones en ese listado de entidades. El problema es que los símbolos, los papeles insignia, se están hundiendo uno a uno. Y pensar en averías en PC y Siderca es mucho.
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