27 de agosto 2002 - 00:00

Sin dinero, consumidor ya no acumula stocks

El consumo en los supermercados, autoservicios y almacenes se derrumbó entre 12% y 15% en el bimestre junio-julio, mientras que los precios subieron en promedio 33%; y la facturación, 14%.

Las bebidas no alcohólicas fueron el ítem que más cayó, registrando en los súper una baja de 25%.
Mientras que los precios de los alimentos básicos aumentaron hasta 47% y la facturación en la misma proporción, en los comercios tradicionales, se notó una caída de 12% en las compras y en los supermercados y autoservicios, el nivel de compras se mantuvo. En un informe elaborado por la consultora AC Nielsen, se incluye un análisis sobre dónde compran los consumidores y se destaca un importante crecimiento del canal de los supermercados desde 1996 hasta la fecha, en cerca de 10%.

•Sacrificio

Sin embargo, en el último año, la proporción se mantiene y los almacenes registran una suba pequeña de público -de 31% a 32%-. «El consumidor no tiene dinero en efectivo y por eso no puede acumular stocks. El ama de casa ahora sacrifica la conveniencia y velocidad de las comidas congeladas y prepara ella misma esas comidas», concluye el estudio.

La consultora destacó que las ventas en supermercados y autoservicios cayeron 10% durante el primer semestre en relación con el año pasado, alcanzando el sector los niveles de 1997. El cálculo fue estimado sin considerar la devaluación y revela entre enero y junio de 2002 que los consumidores minimizaron la erogación total especialmente en infusiones (-4%), bebidas alcohólicas (-2%), alimentos congelados (-15%), ropa (-9%) y productos de tocador (-6%), entre otros.

De acuerdo con AC Nielsen, «la crisis financiera y el desempleo dieron lugar a nuevos modelos de comportamiento de compra signados por la menor disponibilidad de efectivo, la grave reducción del poder adquisitivo y la incertidumbre».

El perfil del nuevo consumidor es variado. Por un lado, el que presenta menor disponibilidad de dinero, que consume menos, busca mayor número de ofertas, sacrifica conveniencia por precio, está dispuesto a probar marcas baratas y sustituye productos por esas alternativas de menor costo. Por otro, el que presenta mayor incertidumbre retrasa las decisiones de compra, no se endeuda y minimiza la erogación total por compra.

Según el informe, este cambio en el consumo impacta de manera definitiva en la industria.

«Estos elementos están afectando la estructura de la oferta, dando lugar al surgimiento de marcas baratas y de productos de menor tamaño
»,
asegura AC Nielsen.

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