¡Aleluya, hermano!, el sector de acciones «criollas» de nuestra Bolsa de Comercio, consiguió -no sin esfuerzos- agregar un milloncito más al recuento de órdenes del día anterior y arribar a los 7,5 millones de pesos de efectivo, en la segunda rueda del período.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esto, acaso solamente casualidad, alienta a fomentar una esperanza y que puede llegar a plasmarse, dentro de ciertos límites forzados por las circunstancias. Ahora que los CEDEAR están fuera de competición, el hecho de resultar materia única de transacción accionaria lo que aquí se concreta en los Mervales, acaso impulse a jugar «unas fichas» en tal tipo de especies. Negocios siempre se pueden armar, no importa la clase y el color de los activos. Obviamente, no dará esto para picardías de saltos de «corralitos», a menos que el inagotable imaginativo nacional consiga hacer dólares de pesos, y pesos de papeles accionarios locales. En fin...
En verdad, con ese volumen en acciones, todo se hace muy lento y priva lo monótono en el recinto. Más todavía, si la volatilidad se aplana y nos convierte en una Bolsa de Suiza (con falta de capital). Ayer, el Merval discurrió entre los «375» de mínimo y los «377» de máximo, para dejar 0,3% de aumento apenas. Bansud, con 5% de incremento y C. Puerto, con 4% de caída -que repite mermas a pique-estuvieron en los extremos, de una fecha que tuvo pocos casos remarcados. Pasó poco y lo que pasó, fue con poco...
Dejá tu comentario