10 de mayo 2002 - 00:00

"Sin los 14 puntos el país sale del mundo"

Cumpliendo los 14 puntos, puede haber un milagro argentino. Sin los 14 puntos, el país saldrá del mundo, habrá hiperinflación y terminará el gobierno de Eduardo Duhalde. Con este diagnóstico, Guillermo Calvo habla por primera vez después de haber rechazado hace 15 días el cargo de ministro de Economía. El ahora hombre del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en dialogo en exclusiva con Ambito Financiero ayer en Buenos Aires, a donde llegó como avanzada del presidente de ese organismo, Enrique Iglesias, que estará el lunes en la Argentina; dice que la renuncia de Jorge Remes Lenicov generó «la imagen peligrosa que el Presidente quiso cambiar de rumbo y no pudo». Las principales declaraciones de ayer de Guillermo Calvo a este diario fueron las siguientes.

Periodista: ¿Formalmente Eduardo Duhalde le ofreció el cargo de ministro de Economía?


Guillermo Calvo:
No; pero me dio toda la impresión. Pero antes le hice saber que en este momento no estaba interesado en el ofrecimiento. Igual me dijo que quería discutir conmigo algunas ideas sobre economía de orden técnico.

P.: ¿Llegaron a reunirse?

G.C.: Tenía un almuerzo el día en que también llegó Roberto Lavagna. Luego se suspendió. Sucedió cuando Lavagna fue designado ministro. Luego me dijeron que Duhalde me vendría a ver a mí al hotel Alvear, donde los presidentes tienen una suite.

P.: En esos días, Duhalde lo llamó a usted luego de consultar a los que armaron el plan Fénix, a Daniel Carbonetto y también a Carlos Melconian, Javier González Fraga.... ¿No le dio la impresión de una persona algo perdida y confundida?


G.C.:
La Argentina es un país tan enfermo de manera terminal y que necesita conocer todas las opiniones posibles. En un caso de desesperación habla con médicos pero también con curanderos. No quiero decir quién es el curandero en esta historia, pero es comprensible. Duhalde me dijo personalmente que él no sabe de economía y que no se siente seguro al hablar de estos temas. Consulta y después decide.

•Desconcierto

P.: ¿Y por ahora decide bien?

G.C.:
(larga pausa) Me pareció bien la designación de Remes. Fue excelente, porque se trataba de un amigo del Presidente y un economista sensato; y que podría haber hecho una reforma coherente para un período de transición. De allí mi desconcierto cuando tuvo que renunciar.

P.: ¿Cómo tomó esta salida?

G.C.: Nos sorprendió a todos en Washington. Remes había negociado durante todo un fin de semana. Le había ido bien, y parecía que estaba claro cuál era finalmente el rumbo que había tomado el gobierno. Sin embargo, el lunes nos llega la noticia de que Remes renunció a pedido de Duhalde. Obviamente se trató de algo desconcertante.

P.: ¿Qué consecuencias trajo ante el FMI y los inversores esta renuncia?


G.C.:
También desconcierto, porque lo que se vio es que se fue Remes y a la semana asume Lavagna que no es una persona diferente, que piensan parecido y que tal vez tiene una desventaja. Remes ya estaba negociando, era conocido, y a Lavagna no lo conocen. Este punto se soluciona fácil, y en todo caso se habrán perdido dos semanas. La imagen peligrosa es que puede haber dejado la idea de que el Presidente quiso cambiar de rumbo y no pudo.

P.: ¿Hubiera sido mejor mantener a Remes?


G.C.:
Sí, hubiera sido mejor. El cambio parece un cambio de tiempo y de eficiencia. Pero igual creo que se volvió a retomar el ritmo de las negociaciones.

P.: ¿Cómo tomó las declaraciones de esta semana de Colin Powell y el resto del gobierno norteamericano, que criticaron tan duramente a la Argentina?


G.C.:
Me pareció algo cercano a un exabrupto, más que a una posición política.

P.: Muchos opinan que en verdad lo que quieren decir los funcionarios norteamericanos es que no desean a Duhalde como Presidente, y que mientras éste sea jefe de Estado no habrá ayuda financiera de cierta importancia...


G.C.:
Yo estoy cerca del Tesoro de los Estados Unidos, no del resto del gobierno norteamericano y tengo la impresión de que no hay una opinión monolítica. Hay opiniones muy dispares. El Tesoro tomó los 14 puntos firmados por Duhalde y los gobernadores, y está dispuesto a creer. Obviamente el Presidente no es tomado como un líder del movimiento pro mercado, cada tanto tiene un discurso que suena populista; pero las preguntas que escuché fueron sobre el acuerdo con los gobernadores y el plan BONEX.

P.: La clave entonces es que se cumplan los 14 puntos...


G.C.:
Seguro. En Estados Unidos lo que se busca es que los planes económicos sean consistentes y «propiedad» de los gobiernos. Esos 14 puntos sonaron a plan sustentable, sobre todo políticamente, y ahora se quiere que se cumplan e implementen.

P.: Curiosamente lo que se cree es al revés, que es Estados Unidos el que impuso un programa...


G.C.:
Nada más lejos de la realidad. Eso es lo que el gobierno norteamericano históricamente no quiere que pase, porque saben que estos planes no tienen destino ni que duren. EE.UU. no está para imponer y elaborar un plan para los 180 países del mundo.

P.: ¿Qué puede esperar la Argentina si cumple con los 14 puntos?


G.C.:
En principio, y desde el FMI, se va a obtener el dinero para cumplir con lo que hay que pagarle al propio organismo y al BID y el Banco Mundial. Son algo más de 9.000 millones de dólares. Mucho más que esto no va a ser fácil. Debería haber una decisión política muy importante, que no la veo, para que haya más dinero.

P.: ¿Para qué no habrá dinero entonces?


G.C.:
Por ejemplo, no veo fondos para reforzar las reservas del Banco Central. Pero igualmente se destraban otras cosas, como financiamiento para exportaciones. Pero la situación económica está tan baja que con un poco de crecimiento puede haber lugar para un milagro argentino.

P.: ¿Qué pasaría si los 14 puntos se traban?


G.C.:
Eso sería muy serio. Realmente serio. Sería salir del mundo financiero, y los primeros que saldrían corriendo serán los argentinos. Luego los inversionistas y, finalmente, los especuladores. No habrá créditos para exportaciones y la Argentina dará por muerto su sistema financiero definitivamente. Esto sin hablar de la hiperinflación.

P.: ¿Termina también el gobierno de Eduardo Duhalde?


G.C.:
Sin dar nombres, para los políticos es fatal la inflación.

P.: ¿Se van a ir muchos bancos de la Argentina?


G.C.:
Lo que les estamos haciendo es como para que se vayan. Es una carnicería.

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