23 de junio 2004 - 00:00

Soja: Brasil y la Argentina perderían hasta u$s 500 M

La intención de China de renegociar los contratos de soja ya puso en alerta a los productores locales. El principal comprador de la oleaginosa quiere bajar entre u$s 70 a u$s 100 el valor de la tonelada. Ya lo consiguieron con un cargamento brasileño y desviaron otros a Tailandia. De persistir esa línea, la Argentina y Brasil sufrirían recortes de entre 350 y 500 millones de dólares en sus ingresos por soja. Los chinos, que habían cerrado contratos en el pico de la suba de precios, ahora intentan renegociar esos compromisos, que llegan a cinco millones de toneladas. Mientras tanto, el país más poblado de la Tierra tiene acumulado un enorme stock de porotos de soja que, junto con su poder de compra, le permite imponer condiciones.

La Argentina y Brasil podrían perder globalmente una suma que oscilaría entre u$s 350 y u$s 500 millones si los importadores chinos logran renegociar los contratos de soja. El dato, suministrado por los exportadores locales, inquieta a quienes el año pasado negociaron oleaginosas por u$s 2.000 millones anuales y este año preveían incrementar los ingresos debido al boom internacional que generó un aumento en el valor del grano desde enero hasta mayo.

Pero los chinos, que cerraron los contratos mientras el mercado alcanzaba el pico de precios, intentan ahora renegociar compromisos que llegarían a 5 millones de toneladas sumados los dos países sudamericanos y perjudicaría a un grupo de empresas multinacionales que operan tanto en la Argentina como en Brasil (Cargill, Dreyfuss, ADM, Toeffel, Bunge).

Se sabe que los importadores chinos intentan disminuir el precio de la soja entre u$s 70 y 100 por tonelada. «De hecho, la semana pasada ya lograron renegociar un cargamento brasileño con un recorte a u$s 80», reconocía un empresario. Otros embarques fueron desviados a Tailandia.

China acumuló fuertes cantidades de porotos de soja en el primer trimestre del año, a precios coincidentes con los más altos registrados en 16 años. A partir de la baja que comenzó a concretarse en el mercado internacional semanas atrás, hay fuertes argumentaciones sanitarias que han afectado las entregas de países exportadores, especialmente Brasil.

• Salida

«El tema no resulta menor pues un barco que demora su entrega, por cualquier motivo, implica una muy fuerte erogación diaria en concepto de estadíasdel buque. Ante este escenario, la salida más rápida es negociar la descarga o desviar el buque hacia otros destinos y seguir discutiendo el tema de precios con el importador chino», decía el analista Ricardo Baccarín, de Panagrícola.

El especialista agregaba un dato a tener en cuenta y considerado positivo:
«la actividad de molienda continúa en China y poco a poco erosionará estas existencias pactadas a precios altos. Esto determinará el retorno al mercado y atemperará el muy lógico temor actual de los exportadores».

Lo cierto fue que el cargamento frenado en China, que había llegado el sábado, recién comenzó a descargarse el lunes. La demora impuesta por las autoridades sanitarias chinas se debió a supuestos temas sanitarios, según se informó oficialmente.

«Hoy martes (por ayer), autoridades del Servicio de Sanidad Cuarentena y Supervisión de China me llamaron diciendo que el barco está descargando normalmente y hasta el momento no hay ningún problema», sostuvo el embajador argentino en China,
Juan Carlos Morelli, a la agencia « Reuters», la única que se hizo eco de esa mala noticia para la Argentina.

Las trabas impuestas a los barcos procedentes desde Brasil, y ahora desde la Argentina no sorprendieron al mercado internacional de granos ya que las fluctuantes finanzas chinas generaron problemas de rentabilidad a las procesadoras de soja en ese país, que debieron comprar el grano a precio alto y procesarlo en esta coyuntura del producto y subproductos a valores inferiores.

Dejá tu comentario

Te puede interesar