La confianza de las familias subió 20% en agosto, pero se ubica todavía en niveles sumamente deprimidos: sólo 3% de los consumidores se muestra actualmente optimista sobre el presente y futuro de la economía, contra 2,4% que así se manifestaba un mes atrás. La suba, si bien importante, lejos está de marcar un quiebre en la tendencia y una recuperación en los niveles de confianza, y se produce sólo porque la desconfianza de la gente es prácticamente nula. Además, según explica la Fundación Mercado, entidad que mensualmente elabora este indicador, la mejoría que muestran los datos se produce por efectos verificados en sólo tres de los ocho aglomerados urbanos relevados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La poca sostenibilidad de la mejora se refleja en la mayoría de los subindicadores sobre los cuales se elabora el índice. Por ejemplo, apenas 1,4% de los consumidores tiene planes para adquirir bienes durables como electrodomésticos, autos o casas contra 1,6% que tenía este tipo de planes en julio. El menor consumo no sólo obedece a la cautela de la gente, sino que se potencia por la drástica caída del poder adquisitivo de los ingresos que generó la inflación. Es que según los datos de la entidad que dirige Oscar Liberman, apenas 3 de cada 100 familias manifiestan poder realizar algún tipo de ahorro, cuando este nivel llegó a alcanzar 37%. En julio, el porcentaje de familias que ahorraban se ubicó en 3,4%. No llama la atención que entre las pocas personas que ahorran (3 de cada 100) 55% asegura atesorar su dinero fuera del sistema financiero.
Desde principios de 2000 que la confianza de los consumidores viene reduciéndose sin pausa, cayendo en julio al mínimo valor desde que en abril de 1999 se comenzara a realizar el relevamiento, y recuperándose levemente este mes.
Según explica Fundación Mercado, «el único factor que contribuye a generar cierto clima de estabilidad es la certeza de que este período de gobierno llega a su fin y las expectativas de posibles cambios luego de las elecciones. Como compensación, la necesidad de soluciones a temas concretos como el 'corralito', la inflación, la seguridad, parece diluirse en términos de expectativas, mientras se acerca la fecha de final de este gobierno».
Las expectativas para los próximos meses muestran igualmente un panorama sombrío. La gente no espera ningún tipo de cambio hasta fin de año: así lo manifestó 95,8% de las familias consultadas.
Dejá tu comentario