25 de enero 2002 - 00:00

Sólo el impuesto al cheque se recauda bien en enero

Ingresaron $ 266 millones hasta ahora y se proyecta a $ 390 millones en el mes. Insólito: por las inspecciones sólo mejorará 2 por ciento la recaudación del IVA.

Sólo el impuesto al cheque se recauda bien en enero
Si bien todavía la recaudación impositiva no muestra signos de reacción (cae poco más de 20% sin computar aún los ingresos de IVA), hay un tributo que está mostrando ciertos resultados positivos. El impuesto a los débitos y créditos bancarios durante los primeros 15 días hábiles de enero de 2002 (el mes tiene 22 días), aportó a las arcas públicas $ 266 millones de pesos.

Esto implica un promedio de 17,7 millones de pesos, lo que de continuar la tendencia en el resto del mes aportaría aproximadamente 390 millones de pesos. Si se confirma esta cifra, la recaudación del impuesto al cheque este mes sería la segunda mejor cifra en la corta vida de este tributo luego de los 431 millones de pesos de agosto del año pasado.

De mantenerse esta tendencia durante todo 2002, este tributo aportaría a las muy alicaídas arcas públicas $ 4.680 millones, de los cuales $ 4.200 millones quedarían como ingresos netos, ya que el resto (y de no mediar medidas en contra) serían descontados del IVA por los contribuyentes. Hay que tener en cuenta que este impuesto fue un invento de Domingo Cavallo que comenzó a aplicarse desde mayo de 2001, con lo cual hay cuatro meses más de ingresos seguros de este tributo (enero, febrero, marzo y abril) en comparación con 2001.

Pero esto no fue ayer la única novedad que llevó cierto alivio. La noticia del levantamiento oficial del tope de $ 3.000 mensuales de salario para los empleados de carrera (no políticos), destrabó algo que para la conducción de la AFIP (incluyendo al titular de la DGI, Horacio Rodríguez Larreta), era fundamental: la posibilidad de implementar un plan estratégico de mediano plazo. Se aseguraba que sin esta liberalización salarial hubiera sido imposible mantener a la planta profesional de la AFIP, ya que se afirmaba que muchos de los principales contadores, abogados y tributaristas que trabajan en funciones clave comenzaban a amenazar con retirarse (indemnización de por medio) del organismo.

• Diferencias

Según estudios internos de la AFIP, de haber continuado con el tope se habría generado una sangría de los profesionales de carrera de más nivel dentro del organigrama del organismo; ya que actualmente (sin el límite de $ 3.000), la relación salarial contra el sector privado impide cualquier tipo de competencia. Es más, se asegura que en la base salarial los empleados de la AFIP co-bran más que en el sector privado y que las diferencias van cambiando a medida que se sube en la escala de responsabilidades. Así un empleado junior cobra 32 por ciento más que alguien con iguales tareas en el sector privado, mientras que un gerente de área de la AFIP (que tiene a su cargo la fiscalización de los principales contribuyentes del país) cobra 60 por ciento menos que un profesional contable medio, pero del mercado privado.

Una vez aplacado el frente laboral interno, el titular de la AFIP,
Alberto Abad quiere comenzar a trabajar en lo que sería su estrategia como responsable de la recaudación. Recibió un dato en los últimos días que le despertó sorpresa y preocupación: actualmente sólo 2,8% de la recaudación de IVA (el principal impuesto del sistema argentino) provendría de las fiscalizaciones habituales que realizan los agentes de impositiva, lo que demostraría los problemas que existen para llevar a di-nero contante y sonante los operativos habituales de la AFIP. Del resto de la recaudación, 59% proviene de las presentaciones voluntarias de los contribuyentes y 39% de los mecanismos indirectos de pago (agentes de retención).

En este marco Abad quiere modificar los mecanismos de fiscalización, por unos más modernos de «verificación». Esto es, cambiar la forma de liquidación de la alícuotas generales de los diferentes sectores. Los principales rubros donde la nueva AFIP concentraría sus acciones, por lo menos en un primer momento, son la construcción, la exportación de granos, el comercio minorista y la industria de la carne; es decir, todos los clásicos de la supuesta evasión en la Argentina.

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