Las cámaras empresarias pesqueras destacaron hoy el acuerdo alcanzado con el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y consideraron que "es el camino que debemos transitar para obtener consensos más profundos, donde cada uno defienda su posición pero sentados en la mesa, dialogando y con voluntad de acordar".
El conflicto pesquero finalizó anoche con la firma de un acta acuerdo entre el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las cámaras empresarias, que contempla una recomposición salarial para los trabajadores.
"Si bien se logró un acuerdo a corto plazo, sin duda este es el camino que debemos transitar para obtener consensos más profundos, donde cada uno defienda su posición pero sentados en la mesa, dialogando y con voluntad de acordar", aseguraron la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca), la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (Capip) y el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA).
Las cámaras recalcaron "el esfuerzo de las distintas partes: los dirigentes gremiales; las empresas; el gobernador de Chubut, Mariano Arcioni; el secretario de Pesca de Chubut, Adrián Awstin; el intendente de Puerto Madryn, Gustavo Sastre; y el Gobierno nacional, a través de los Ministerios de Trabajo y de Agricultura, Ganadería y Pesca".
Asimismo, resaltaron "el rol fundamental que jugó el subsecretario de Pesca, Carlos Liberman".
Con la firma del acuerdo se convino una actualización del salario básico para los marineros del período 2020/2021, así como "compensaciones por producción" y una suma, de carácter extraordinaria, para los trabajadores de buques merluceros.
A diferencia de otras oportunidades, las distintas cámaras pesqueras lograron consensuar una posición unificada, que incluía también el apoyo de empresas independientes, como Conarpesa y Argenova, entre otras.
La huelga por parte de los trabajadores del SOMU fue declarada el 6 de julio al denunciar que "las patronales pretendían abonar un 40 por ciento menos de lo acordado en paritarias, y las tres cámaras fundamentaban que por la pandemia de coronavirus es imposible sostener los precios de referencia en un mercado en retroceso".
Dicha protesta afectó a la flota de altura tangonera y ocasionó millones de dólares en pérdidas en plena campaña de captura del langostino, la principal especie del sur del país.
Asimismo, el gremio de marineros también bloqueó plantas y muelles portuarios en varios distritos nacionales.
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