Los procesadores de pollos renovarán el acuerdo de precios con el gobierno que vence a fin de año para mantener estables los valores de las aves durante 2007. Sin embargo, los empresarios indican que están generando «una reducción de costos» porque, dicen, «la actividad no está dando ganancias».
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«El sector es dialoguista y tiene vocación de acordar con el gobierno», dijo el presidente de la entidad, Roberto Domenech, quien reveló también que se está estudiando con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, la estructura de costos de esta industria para ver dónde se puede atacar y evitar «que se siga perdiendo rentabilidad».
Preocupa a los procesadores avícolas el incremento en el precio del maíz en los últimos meses -pese a que es uno de los sectores que cuenta con el impacto de las retenciones sobre el valor del cereal- y de otros costos de producción, como servicios e impuestos. Para Domenech, una posible solución es «un subsidio al maíz que se destina a la avicultura, garantizando un precio sostén».
Todo el sector avícola se encuentra en un momento convulsionado tanto por factores externos como internos, indicaban ayer. En el plano externo, la aparición de la influenza aviar redujo notablemente el consumo de carne de ave en el mundo por el temor al contagio de esa enfermedad. Por ejemplo Brasil, un gran productor de pollos a escala mundial, disminuyó su producción de 2.800.000 toneladas a 1.600.000 toneladas.
Paradójicamente, la Argentina se benefició en parte con la caída de las ventas del país vecino y las exportaciones de éste crecerán este año entre 3% y 5% con respecto a las del año pasado, anticipó el empresario.
En el plano interno también se dio una migración de consumos de la carne al pollo ante los problemas de precios y abastecimiento de la carne vacuna. Por ejemplo, a principio de año se esperaba una faena mensual de cerca de 40 millones de cabezas y se llegará por lo menos a los 42 millones.
En tanto, el consumo por habitante llegó a 25 kilos en 2005, pasó a 28,4 en 2006 y la proyección para el año que viene es de 29,7 kilos. Para 2015, la proyección es de 34,2 por ciento, según datos de CEPA.