Hasta mayo pasado, el gobierno había acumulado un superávit fiscal primario de 4,4% del PBI, superando la meta de 3,2% pactada para todo el año. Si se trasladara esta proyección hasta diciembre, el gobierno alcanzaría un superávit de casi $ 20.000 millones, en lugar de los $ 14.500 millones pactados en el Presupuesto nacional.
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Estas son las principales conclusiones que presentó ayer el Ministerio de Economía sobre la marcha de las finanzas públicas. El informe (que menciona una meta de superávit de 3% del PBI y de $ 14.000 millones de ahorro fiscal), se reconoce un incremento sustancial en el nivel de gasto público, pero se asegura que está en sintonía con la evolución de la economía.
Sin embargo, el informe no toma en cuenta lo que sucedió después de mayo, cuando las transferencias a las provincias por motivos electorales se incrementaron en más de $ 2.000 millones, quebrando la tendencia positiva del superávit. Igualmente, en el informe figura el incremento en el gasto por el pago a Venezuela por la importación de fueloil, más dinero para las gobernaciones por obras de infraestructura y las liquidaciones que realizó el Poder Ejecutivo para proyectos de provisión de electricidad para enfrentar la crisis energética.
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