26 de agosto 2005 - 00:00

Supermercados: sin Lavagna, con polémica

Horst Paulmann
Horst Paulmann
Los supermercadistas cerraron ayer sus Jornadas con los piqueteros como telón de fondo y la ausencia -provocada justamente por la presencia de estos incómodos convidados de piedra a las puertas de La Rural- del ministro Roberto Lavagna. Según trascendió, habría sido la Policía Federal la que recomendó que Lavagna no fuera; sin embargo, no habría tenido problema alguno si hubiera ingresado por la calle Cerviño, como hizo la mayoría de las casi 3.000 personas que concurrieron ayer a las jornadas y a la SIAL Mercosur.

Lavagna, según estaba previsto, debía cerrar el encuentro, pero su ausencia hizo el final fuera la mesa conformada por Alfredo Coto, presidente de ASU (Asociación de Supermercados Argentinos, organizadora), sus colegas Horst Paulmann (Jumbo) y Federico Braun (La Anónima) y sus proveedores Pablo Devoto (Nestlé), Luis Mario Castro (Unilever), Víctor Puente (SC Johnson) y Gustavo Domínguez (Allied Domecq).

Hubo dos momentos polémicos: el primero, cuando Coto dijo: «Es una lástima que no esté Lavagna acá para explicarnos las recurrentes crisis económicas que padeció el país»; el segundo, cuando Paulmann llamó poco menos que a cerrar la economía. El empresario nacido en Alemania y cuya actividad comercial comenzó en Chile, pero que tiene negocios en la Argentina desde hace 25 años, abogó por las asociaciones de supermercadistas argentinos para hacerles frente a las grandes cadenas extranjeras. En este punto les «pidió» a Coto y a Braun que se unieran para comprar la marplatense Toledo; aunque no lo dijo, estaba implícito que su pedido tenía por objeto bloquear la posibilidad de que la compre Wal-Mart, que viene negociando con Toledo desde hace varios meses.

• Preocupación

Otra cadena cayó bajo el embate del polémico Paulmann: fue La Anónima, de la que dijo (en el marco de una parte de su discurso en la que llamaba al optimismo y a superar los malos momentos que estaba viviendo el sector) que «le va mal». Casi de inmediato, Braun pidió el micrófono para aclarar que «a mí me va bien; no sabía que Horst se había constituido en nuestro vocero». La preocupación de Braun era doble: lo escuchaba una platea de casi 500 ejecutivos, muchos de ellos sus proveedores, y además La Anónima cotiza en Bolsa.

Seguramente la intención de Paulmann, al apoyar decididamente la conformación de cadenas nacionales (« tengo la esperanza de que en el futuro haya una empresa argentina compitiendo en el mundo con Carrefour y Wal-Mart») no era otra que la de enviar un mensaje al gobierno para que apruebe la fusión Jumbo/Disco, que sigue demorada en la Comisión de Defensa de la Competencia. Queda por verse si logró el objetivo; lo que sí consiguió fue (sin desearlo, sin dudas) enojar muchos de sus colegas, a quienes no les gustó el tono admonitorio de su mensaje.

Antes,
Coto había dicho que «somos gente de pelea, no nos asustamos fácil». Recordó que «en la primera etapa la convertibilidad dio resultado, y al país llegaron todas las grandes cadenas y se modernizó la comercialización. Pero después se cayó la convertibilidad y no sabemos muy bien dónde estamos parados. Yo tengo terrenos que había comprado para expandir la red, que después no valían nada, pero que ahora valen más que con el uno a uno». Después, elogió al gobierno: «La deuda está encausada, el riesgo-país a 400, hay superávit fiscal, de balanza comercial, de balanza de pagos. Pero le pedimos a Lavagna diez veces que bajara los impuestos, y diez veces nos dijo que no».

A su turno, Castro se remitió al último documento de AEA -que integra junto con Braun, Coto y Paulmann, entre muchos otros-, Puente dijo que para que crezca la inversión había que tener « expectativa de crecimiento, seguridad jurídica, certidumbre fiscal y estabilidad política», Devoto advirtió que «tenemos que acostumbrarnos a vivir con un poco de inflación; hoy es una falacia hablar de inflación cero»; Braun ejemplificó con su sucursal en la ciudad de Colón la caída en la rentabilidad del sector por factores externos (más presión impositiva, más costos laborales).

Castro
agregó que «si seguimos en niveles de inversión de 18 o 19 puntos del PBI, vamos a tener problemas de crecimiento.

Tendríamos que acercarnos a 25% para seguir creciendo»,
y planteó incertidumbres sobre la disponibilidad energética en el futuro cercano. «Los planes en ese sector se hacen a 10 años, no de un día para el otro». Y Braun recordó cómo el péndulo del poder en la relación minoristasproveedores había pasado en los '90 de los segundos a los primeros, para revertirse después de la crisis. «Ahora estamos equilibrados». A esto, Paulmann acotó que «las situaciones con los proveedores tenemos que arreglarlas entre nosotros, no con la intervención del Estado que nos diga qué son buenas prácticas. Somos como un matrimonio, estamos en la misma cama y tenemos que arreglar nuestros problemas bajo las frazadas».

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