Es una medida que se descontaba dado el escándalo de Ezeiza con contrabando de estupefacientes en aviones de esa empresa socia desde el Estado (hasta tenían un comité junto con la estatal LAFSA y que presidía, con amplios poderes, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime). De cualquier manera, el subsidio de unos 100 millones de pesos anuales vencía el 3 de marzo. No obstante, la medida no se creía anoche que recupere imagen para el gobierno, que tiene organismos y funcionarios kirchneristas muy involucrados en el contrabando de droga descubierto. Hasta ahora, el Estado trató de castigar en otros sectores, no en los propios, como la Aeronáutica y ahora SW. Esta empresa es una fuente de corrupción indudable y, sin subsidio, tenderá a desaparecer, pero no debería dejar de preocupar que quede monopolizado en el país en la otra empresa el transporte aerocomercial. En definitiva, SW se llevaba 100 millones de pesos anuales, aunque debió ser bien vigilada por los funcionarios. Con mucha menos utilidad, los ferrocarriles se llevan, de un gobierno propicio a los subsidios con fondos públicos, $ 650 millones por año, y en ese sector no hay monopolio alguno por la presencia del transporte automotor privado, en carga y pasajeros. Todos, síntomas de un gobierno que hasta para subsidiar demuestra poca habilidad.
Néstor Kirchner, rodeado de su secretario legal y técnico, Carlos Zanini; el cuestionado secretario de Transporte, Ricardo Jaime; y su jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien, minutos después, anunció el fin del subsidio a Southern Winds.
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El anuncio fue realizado anoche por el jefe de Gabinete,
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