No tuvo mucha relación lo conseguido en Buenos Aires con lo que llegaron a producirlos mercados externos. Si se quiere ser más detallista, tampoco tuvo mucho que ver con el caudal de negocios en relación con la mejora. Y, de última, habría que convenir en que el reflector iluminó específicamente a ciertas plazas que «hicieron» al conjunto Merval.
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Viniendo de afuera hacia adentro, cabe apuntar un andar muy pálido del Dow Jones -casi neutro- una suba sobria del Bovespa, con 0,8%, que se amplificó en el índice local hasta 2,12 por ciento y lució con brillantez. Mínimo de 1.630 puntos, máximo en 1.662 y un cierre que contuvo esa misma marca top del día: ergo, un desarrollo que se fue entonando, hasta lograr arribar a un remate libre de acoso vendedor. Esto puede quedar como lo más remarcable, a favor, de una fecha sin fisuras y que alargó el paso por cuenta propia.
No existió ambiente de jolgorio, ni arremetida compradora en tren de «barrido». El total hecho por acciones se mantuvo en la medianía de los $ 33 millones, un monto efectivo de los que no dejan huellas.
La ausencia vendedora prevaleció más, junto con fuerte repunte en ciertos títulos. Una Transener con más de 7%, seguida de Petrobras con 4,2% y rematando con la siempre clave plaza de Tenaris.
Con suba de casi 3%, esto fue determinanteen el ponderado, con el apoyo de Galicia que rozó 2% de repunte. En la suma de negocios, la siderúrgica no pasó de los 111.000 papeles, una cifra de las más modestas para su pasado.
Lunes muy entonado, como personalizado, desde el olor a petróleo se hizo ostensible. El resto, acompañando a la espera de una confirmación: que debería provenir de un aumento en las órdenes. Y la Bolsa, anhelante.
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