Sorprendió ayer Petrobras al aplicar un aumento de 2,9% en el precio del gasoil, y 1,8% en la nafta premium de más alto octanaje. Si bien anteriormente, Shell y Esso habían subido los valores al público, la empresa brasileña había adoptado la costumbre de seguir los pasos de Repsol YPF, porque, según afirmaban sus voceros, «primero hay que ver cómo se mueve la líder del mercado». Curiosamente, ahora la petrolera española no tendría más opción que subir sus precios, para evitar un corrimiento de la demanda.
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Trascendió que el aumento de Petrobras provocó malestar en el gobierno, que considera que, a diferencia de Shell y Esso, Repsol como Petrobras tienen más posibilidades de contener los precios porque procesan su propio petróleo. Los voceros oficiales no siguieron avanzando sobre la idea lanzada el miércoles de llegar a un nuevo acuerdo de precios con productoras y refinadoras, para que los precios en los surtidores argentinos quedaran al margen de las oscilaciones que se esperan en el mercado internacional.
De hecho, la mayoría de las petroleras negaron haber tenido contactos con el gobierno sobre un nuevo acuerdo, y coincidieron en que ya no hay condiciones para una iniciativa de esa naturaleza, porque nadie puede predecir en qué momento el petróleo bajará de precio.
En el acuerdo que rigió entre enero de 2003 y abril de este año, el supuesto básico era que el precio del crudo en el mercado interno era de 28,5 dólares, aunque fuera más alto en el mercado internacional, porque la diferencia se pagaría posteriormente manteniendo el mismo valor interno (aunque la cotización estuviera por debajo del nivel de referencia).
De todas formas, durante el día volvieron a surgir versiones sobre medidas a tomar por el gobierno para paliar el impacto de una eventual suba hasta 50 dólares en el precio internacional. Volvió a escucharse la hipótesis de subir todavía más las retenciones a la exportación que ya pasaron de 20 a 25% en mayo.
También se mencionó la posibilidad de aplicar una retención de 100% para la parte del precio que supera 40 dólares, aunque algunos expertos legales consideran que la medida podría considerarse « confiscatoria».
• Otro ajuste
En principio, todo indica que luego de que las otras tres grandes del mercado subieron los precios, Repsol YPF también hará un ajuste en las próximas horas, sobre todo en el gasoil que es el combustible que más subió, mientras los ajustes en las naftas fueron más moderados.
Dentro del gobierno, se barajaba todavía ayer la posibilidad de que el precio internacional bajara la semana próxima, y esto derivara en una marcha atrás de los aumentos, por lo cual Repsol no debería llegar a aumentar. Con todo, esta suposición no era compartida por la mayoría de las empresas que creen que muchos factores alientan a que el petróleo se mantenga muy alto.
En un comunicado, Petrobras dijo que «en el caso del gasoil el ajuste obedece puntualmente a la suba del precio internacional del crudo, que ayer superó los 43 dólares por barril, y la empresa es importador del mismo». Añadió que la suba en la nafta, en cambio, «responde a una cuestión de mercado, y se busca equiparar precio con el resto de las premium».
Desde ayer, el gasoil de Petrobras, que costaba 1,399 peso, pasó a 1,439 peso el litro, mientras que la nafta premium subió de 1,949 a 1,999 peso.
Adelantándose al aumento en el desembolso de recursos fiscales que deberá hacer el Estado, para seguir subvencionando el gasoil para el transporte de pasajeros ( debido a la suba de precios), se conoció ayer el decreto 945 que prevé limitar la aplicación del subsidio.
Según la norma, de ahora en adelante se decidirá en forma mensual la supresión o reducción del beneficio «en los sectores del transporte público de pasajeros con tarifa regulada en los que se haya registrado aumentos, y en los servicios de media y larga distancia, particularmente los internacionales y los ejecutivos».
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