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27 de abril 2007 - 00:00

Tan grave como contaminación del INDEC: mantienen con menos poder al Central

Sólo un par de meses congelará el gobierno el proyecto que le quita poder al Banco Central. Así trascendió ayer, más allá de las versiones que indicaban que directamente se dejaba de lado la iniciativa. Todo porque ven la carta orgánica de la entidad como una de las reformas de los 90, algo sacrílego. No toman en cuenta la experiencia internacional que muestra que cuanto menos independiente es un Banco Central, más inflación tiene un país. Por ello es que toda la reforma es equiparable a la intervención oficial en el INDEC, con los mismos efectos inflacionarios. Todo es un búmeran: con este tipo de decisiones se terminan alimentando las expectativas de inflación de los agentes económicos, retroalimentándose luego. Con los aumentos salariales sin disfraces ya en 25% para varios sectores, se crea un cóctel que garantiza alta inflación, en torno a 14% anual sin dibujos.

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El kirchnerismo anunció ayer que el proyecto para modificar la carta orgánica del Banco Central restándole autonomía a esa entidad entrará en una fase de « análisis». Fue la respuesta pública a la oleada de críticas que recibió desde todos los sectores ese proyecto que Mercedes Marcó del Pont hizo avanzar en su Comisión de Finanzas de Diputados. En la intimidad, el mensaje del oficialismo fue otro: se decidió archivar esa idea.

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Pero pese a esa tajante definición, nadie cree en el Congreso que esté definitivamente descartada. Se supo luego que la decisión era posponer por dos meses la aprobación de esa polémica iniciativa, que supedita la función primaria de mantener el valor de la moneda al crecimiento de la economía y el empleo, poniendo a la inflación como una variable a ajustar de acuerdo con esos últimos objetivos.

Las razones para la incredulidad son variadas. Alberto Balestrini fue uno de los primeros en consultar a la Casa Rosada sobre la reforma en el Banco Central que estaba en marcha en la comisión. En un día caliente para Diputados, con la presentación de Alberto Fernández en el recinto y las denuncias contra Jorge Telerman, se optó por bajar la conflictividad con la oposición. Una consulta con Martín Redrado y una orden del jefe de Gabinete bastaron para frenar el proyecto. En la interna del bloque kirchnerista también hubo matices.Agustín Rossi, presidente del Frente para la Victoria, cuestionaba la idea y hasta se negó a firmar el dictamen antes de hacer sus propias consultas con la Jefatura de Gabinete.

No se condecían esas acciones con el impulso que tenía la reforma al Central hasta ese momento: 48 horas antes de todos esos movimientos se había anunciado en los pasillos de Diputados que un acuerdo entreesos mismos protagonistas había habilitado la votación. ¿Quién cambió de opinión?, era la pregunta ayer.   

  • Firmantes

  • El proyecto tenía, además, elementos más que justificados para descontar un apoyo de la Casa de Gobierno. Contaba con la firma de Marcó del Pont, que se maneja hoy en línea con cualquier pretensión del kirchnerismo, y con la de Patricia Vaca Narvaja, vicepresidenta de Diputados y de creciente poder dentro del armado de la agenda semanal de temas en el Congreso. No podía esperarse de ellas una desobediencia a Néstor Kirchner. Se sumó, inclusive, un apoyo ministerial. Presto a apoyar en radios cualquier orden del gobierno, Aníbal Fernández había salido a confirmar la intención de modificar la función primaria del Banco Central en el cuidado del valor de la moneda y hasta justificó que se obligara a la entidad a «coordinar» la política monetaria con el Poder Ejecutivo.

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