Tarde negra, entre bajas y mentiras

Economía

Si el titular de la ANSeS hubiera comenzado reconociendo que el «menú» obligado a que fuera sometido el sistema de la mal llamada «jubilación privada» -con anuencia de administradores endulzados por groseras comisiones- resulta la bacteria que se comió los fondos, tal vez se hubieran podido atender siguientes conceptos.

Pero, como siempre, el joven funcionario eludía expresamente referirse a que los peores bonos públicos del mundo -los argentinos- y todo lo que se les hizo para devaluarlos. En consecuencia, los conceptos que siguieron no merecían atención...

Antes de ello, los mercados del mundo volvían a los derrapes y a las novedades del día por día en Wall Street -ayer, balances empresarios-, que provocan gráficos de taquicardia. El Dow Jones con baja de 2,5%, el Bovespa más sobrio con 1%, México en casi 3%, habitualidad que ya no causa asombro.

  • Tarde de perros

    El lastimado Merval no sabía de qué modo evitar la nueva paliza y tuvo el desempeño y final inevitable: caída a pique, yendo a más de 10% de erosión y dejando al índice mayor al borde de perforar los «1.000» puntos. Murúa, joven soberbio, en un pasaje dejó el concepto -si bien con otras palabras- de: «que la Bolsa se embrome, no es tema nuestro...». Y con ello, redondeó la idea.

    Se hicieron más de $ 100 millones en acciones, el repaso por las pérdidas ni vale la pena. (A tal punto se llegó, que habían corrido versiones de mercado «en feriado» para el día siguiente. Lo que sería un terrible error. Y no se llevará adelante). Por otra vía, la judicial, se informó a la entidad bursátil que las AFJP tenían prohibido operar en los próximos siete días en todo activo.

    ¿Qué será de los papeles privados, en manos de la ANSeS? Esa resulta la gran pregunta, más allá de lo que pueda denominarse confiscación. El Estado, o los gobiernos respectivos para mejor decir, a lo largo de la historia han demostrado ser un elefante en un bazar cuando manejaron activos bursátiles. Y este interrogante mete más miedo que la misma crisis. La Bolsa, en manos de Dios.
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