Tarifas estarán congeladas por lo menos por 120 días
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El funcionario dijo que estas empresas «tenían un plan de inversiones, pero es natural que una modificación sustancial de la economía requiera adecuar esos planes».
Aseguró también que los contratos de concesión de los servicios «se van a respetar, ya que no se pueden rescindir desde una postura unilateral».
La reestructuración tarifaria de las empresas de servicios públicos privatizadas estará a cargo de una comisión técnica encabezada por el Ministerio de Economía que, junto a representantes de las compañías, entes reguladores y de los consumidores, analizarán el tema en un plazo máximo de 120 días.
«Esta comisión -dijo Capitanich- luego rendirá cuentas a la Comisión Bicameral» de seguimiento de las privatizaciones y «en un plazo de 120 días surgirán las propuestas que se elevarán al Poder Ejecutivo para una adecuación de las tarifas de servicios». Pero el jefe de Gabinete dijo que la decisión no será «unilateral».
Por otra, también dijo que «el gobierno no está en condiciones fiscales de absorber incrementos» tarifarios, y reconoció que «no tenemos posibilidad de financiación adicional para subvencionar a las empresas».
En declaraciones periodísticas formuladas antes de inaugurar un seminario sobre «Los servicios públicos en el nuevo escenario económico», Capitanich aseguró que los contratos «se respetarán» y que «no hay posibilidad de rescindirlos de forma unilateral». Indicó, no obstante, que es un tema «complicado» y reconoció que «las empresas están cobrando sus servicios en pesos y pagan sus deudas en dólares».
En el seminario, un panel de juristas analizó el nuevo marco legal que se les presenta a las empresas privatizadas. El abogado Ismael Mata dijo que «el congelamiento de precios de los servicios incidirá en la calidad» de las prestaciones y opinó que se tenderá a «la reducción de incentivos y al empobrecimiento en general».
El jurista Eduardo Mertehikian dijo que la legislación «deja abierta la vía de rescisión contractual». Por su parte, el economista Orlando Ferreres opinó que «debe haber una tarifa económica razonable, que siga a la inflación interna».
«Si no se adecuan» a la situación actual, la inflación las convertirá en «tarifas políticas», como ocurría en 1988 y 1989", recordó Ferreres.
Indicó que la morosidad en el pago de los servicios «crecerá en tamaño a la recesión» y recordó que las llamadas tarifas sociales, por las cuales los consumidores de bajos recursos son subsidiados por el resto de los usuarios «ya están implementadas».
Sobre la posibilidad de reestatización de alguna empresa de servicios públicos, dijo que es una alternativa «ridícula».




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