El Nº 2 del Tesoro norteamericano, John Taylor, enfatizó que «debe ser igual el trato a inversores locales y extranjeros que haga el gobierno argentino en la rene-gociación de la deuda». El influyente funcionario de los EE.UU. efectuó estas declaraciones en el informe realizado ante el Senado de ese país, texto al que accedió Ambito Financiero en su totalidad (ver www.ambito web.com).
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Taylor efectuó una alabanza ante los senadores norteamericanos de Jorge Remes Lenicov: «Los funcionarios argentinos entienden que las decisiones que deben tomar serán difíciles, pero me impresionaron la sinceridad y el compromiso del ministro de Economía». A continua-ción, los puntos principales de la exposición de Taylor:
El pueblo de la Argentina está enfrentando tiempos extremadamente penosos. El presidente Bush ha deja-do en claro que la Argentina es un importante amigo y aliado para los Estados Unidos. La Argentina debería ser un motor del crecimiento económico en nuestro hemisferio.
Hacia noviembre se hizo evidente que la deuda pública tendría que ser reestructurada y, de hecho, el presidente De la Rúa tomó la decisión de anunciar que tal reestructuración tendría lugar. Depende del gobierno de la Argentina definir los detalles de una serie de medidas económicas que harán crecer la economía de un modo sustentable. Los funcionarios argentinos entienden que las decisiones que deben tomar serán difíciles, pero me impresionaron la sinceridad y el compromiso del ministro.
En conversaciones que otros funcionarios estadounidenses y yo mismo hemos tenido con funcionarios argentinos, enfatizamos repetidamente la importancia de que todos los inversores sean tratados igualitariamente.
Como dijo el presidente Bush, una vez que la Argentina haya delineado un programa económico sustentable, los Estados Unidos están preparados para sostenerlo a través de las instituciones financieras internacionales.
La administración Bush ha alentado al FMI a fortalecer su capacidad para detectar potenciales problemas en el horizonte y a alentar a los países que toman un camino peligroso para que tomen las acciones adecuadas. Debemos reconocer que los recursos públicos estadounidenses posiblemente no puedan crecer a tasa tan alta como para que podamos continuar con grandes paquetes financieros para distribuir en países emergentes con crisis en sus deudas como en los años recientes.
Inevitablemente habrá límites en el uso de los recursos públicos. Más aún, para reducir la asistencia de salvataje a los inversores privados es necesario limitar el uso de los fondos públicos, especialmente en casos en que la sustentabilidad de la deuda está en cuestión. Por ello, debemos gradual-mente movernos en la dirección de menor resguardo en grandes programas financieros.
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