Justo en una versión a la inversa de la rueda anterior, la plaza accionaria únicamente mostró la diferencia: en lo que hace a magnitudes de variantes. Porque, durante la rueda del martes la cuestión se mostraba en una banda de caída inicial en más de 2 por ciento, para protagonizar una ofensiva furibunda en la segunda mitad y quedar arriba más de 4 por ciento en los Mervales. El dato que no cerraba era por el flaco volumen, muy escaso para sustentar el ascenso y proclive a estar en delicado equilibrio de precios, capaz de ser movido como una hoja ante una brisa contraria.
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Y en la jornada de ayer se vio un dibujo inverso, con lo mejor de entrada y hasta tocar cumbre en Merval «391», pero dar la sorpresa siguiente de ir desinflando cotizaciones, no solamente abandonando terreno conquistado sino quedando detrás de sus propias líneas anteriores: con baja final de 0,36 por ciento. Dato clave pareció resultar la actitud de combatir al fuego con nafta, en una estrategia de mantener a la opinión pública en calma -maniatando el dólar- a cualquier precio. El Central licita esas «Letras a un terrible nivel de tasas, pagando 11 por ciento o más, mensual, y se generó primero la caída del precio del billete. Pero, después se observan ya efectos expansivos y toda la línea del costo del dinero en la economía, deberá dar un salto mortal. Como en «cauciones», para la Bolsa, y quedando a merced de un enemigo muy temido, que ayer aniquiló alzas.
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