Terrible remate en los mercados

Economía

El viernes no fue un día bajista común, sino que creó la figura de las ruedas que meten miedo en los operadores. Sólo con ver al máximo referente del sistema, el Dow Jones, yendo a pique con un durísimo 2,7%, el cuadro se pintaba enteramente. Lo demás era esperar la dimensión de las réplicas en otros recintos. Y así se vio al Bovespa con desplome de 3,7% en el día, lo que podía augurar un descenso de parecido nivel en el Merval. Sin embargo, por comparación, el recinto local la pudo sacar bastante acomodada y sufriendo un rebaje de 1,47%, que pareció módico en extremo. No lució del mismo modo el fluir de ventas como para concretar un cúmulo de $ 131 millones de efectivo y lejos de una contracción más saludable. Otro día de fuerte recambio de posiciones, pero esta vez denotando prisa por ganar la salida, en lugar de consolidar los pisos alcanzados antes. No había mucha chance para ensayar defensas, solamente lo que se viera: poder amortiguar la onda bajista que le iban contagiando otras plazas. Se culminó en 2.236 puntos, tras alcanzar máxima altura en los 2.271 y quedando en la ocasión casi pegado al mínimo de la rueda, que se concretó en los 2.235. Jornada donde daban y seguían dando, si bien hubo un buen número de acciones «menores» que supieron ganarle a la caída de las grandes.

  • Negra semana

  • El Merval contó con dos elementos favorables: una fecha de menos en el período, y el viernes, que mostró mejor resistencia que los otros. De allí que quedó con perjuicio de solamente 1,12% en el indicador líder, mientras resultó terrible el saldo del Dow Jones: más de 4% de pérdida, en tanto el Bovespa lo manifestó con 2,5% tan sólo.

    Río revuelto, nuevas declaraciones -en especial del locuaz Greenspan- y la sensación, que cobra cuerpo, de estar esperándose un sacudón mayor, el que se presentó en los comienzos. Viernes que dejó a los mercados al rojo vivo, expuestos a todo tipo de hipótesis y versiones. Así, la apertura de hoy contiene alta dosis de adrenalina.

    Y la Bolsa, apabullada.

    Dejá tu comentario