No pudo salir del «pozo de aire» súbito en que había caído el viernes, un mercado que reiteró sus marcas de negocios y solamente varió -en contra- el grado de deterioro sufrido por el Merval. Duplicando el rebaje anterior, el índice de precios tuvo un leve instante de mejora sobre el cierre anterior, fijando su máximo en 1.674 puntos, pero después todo quedó en un plano inclinado y haciéndose notar seriamente la carencia de órdenes tomadoras. Con una oferta solamente discreta, sin presiones excesivas, igualmente lo puesto en venta quedaba en vacío ante la ausencia de contrapartida interesada. Unicamente una merma de cotizaciones progresiva pudo hallar la línea de corte y que tibiamente se realizaran operaciones. En el peor momento, el Merval hizo piso en 1.631 puntos, que se alcanzó a corregir en el cierre y clausurando el día en 1.646. Esto dejó saldo de 1,5% negativo, sin dejar lugar a dudas sobre un reinicio semanal de un perfil muy acotado.
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El segmento accionario retrocedió en las dos últimas fechas a solamente 52 millones de pesos de efectivo. Perdiendo una buena franja de participación sobre los totales generales.
Solamente 10 por ciento es la porción cubierta por los títulos accionarios, cuando lo frecuente resulta 15 por ciento, y esto delata que las acciones recogieron el mayor impacto de los controvertidos resultados de la Cumbre de las Américas. Aun con mercado chico, la oferta desbordó.
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