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Durante el fin de semana, la expectativa por la instrumentación del cheque cuota y de los certificados de los plazos fijos atrajo una oferta importante de vendedores de propiedades que preferían cancelar rápido sus deudas pesificadas uno a uno con los bancos. Así, constructoras y desarrolladores inmobiliarios principalmente se lanzaron a la caza de algún comprador con certificado de plazo fijo en mano.
Ocurrió también, pero en menor medida, que algunos particulares con créditos en bancos ofrecieron inmuebles en pesos exigiendo como condición de pago un certificado de depósito de la misma entidad bancaria con la que se había tomado la obligación.
En efecto, entre el domingo y el lunes se concretaron algunas reservas pero no se pudieron formalizar compras porque no estaba todavía la instrumentación ni de los certificados ni de los cheques. Este pequeño movimiento entre deudores y ahorristas, que parecía dar un poco de respiro a la paralizada compraventa de inmuebles, terminó frustrándose.
«Lamentablemente esto nos ha trabado más, no podemos operar así. El mercado ya estaba paralizado con el 'corralito', después empeoró con la devaluación de la moneda y por último con la eliminación del cheque cancelatorio, y ahora esto», se quejó Roberto Tizado, agente inmobiliario.
Otro operador, Armando Pepe, dijo que «de las 22.000 inmobiliarias del país, cerraron desde julio de 2001 hasta la fecha unas 6.000.
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