Una fecha donde todo fue «rojo», en el paño de los recintos bursátiles del mundo, cambiando solamente los matices y sin variar nunca de color. Desde los desarrollados y rectores, pasando por los acompañantes y terminando en los de segunda y tercera línea, fue una fecha adversa. En nuestro medio, ese juego de matices dio por momentos y hasta promediar el día, un «rojo punzó» que prometía caídas violentas. A tal nivel de piso se llegó, como para reconocer un mínimo de «351» -viniendo de cierre anterior en «370»- y con casos particulares muy significativos. Por lo sucedido después, lo más emblemático fue Acíndar... que en la rodada, llegaba a verse abajo 10%.
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Curiosamente, lo que actuó a modo de bisagra -al menos, era lo que se comentaba y se respaldaba con hechos- al conocerse el anuncio del gobierno, sobre «adelanto de elecciones»: la plaza fue mezclando al rojo con blanco y para terminarlo con un matiz mucho más digerible, aunque fuera en baja. La posibilidad de caídas traumáticas se arregló con 2,7 por ciento en el nuevo Merval, de dos docenas, aunque el Burcap rozó 5 por ciento. Y esa plaza de Acíndar, cayendo en 10 por ciento... terminó ¡subiendo otro 10 por ciento! Ergo, entre puntas, la volatilidad manejó 20 por ciento dentro de un sólo día. El volumen por mitades a cada nido, unos 15 millones de pesos a acciones y, otro tanto, a certificado. Flaco favor le hace a Duhalde saber que se festejó por su intención de irse antes (pero, algo había que festejar...).
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