El real brasileño se apreció este viernes un 0,7% frente al dólar, tras seis días consecutivos de caída, y la moneda estadounidense cerró cotizada a 3,508 reales para la compra y 3,510 para la venta en el tipo de cambio comercial, después de que el Gobierno brasileño anunciara medidas para intentar contener la suba de la divisa.
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El Banco Central brasileño comunicó que elevará el número de contratos de "swap" cambiarios, un instrumento que funciona como venta de moneda norteamericana en el mercado futuro y que tiene influencia en el precio del dólar a vista.
Por su parte, el principal índice de la bolsa brasileña cerró el viernes con una caída mayor al 2%, presionado por el escenario de incertidumbre política a nivel local y la caída de las acciones de la estatal Petrobras, que reportó resultados financieros trimestrales en la víspera.
La caída de los mercados bursátiles externos le endosó la tendencia negativa a la bolsa local, tras datos de empleo en Estados Unidos que favorecieron las apuestas a un alza de tasas de interés por parte de la Reserva Federal en septiembre.
El Bovespa perdió un 2,8%, su mayor caída porcentual diaria desde el 2 de enero, a 48.630 puntos. En la semana, retrocedió un 4,4%.
El resultado de Petrobras en el segundo trimestre, el séptimo peor en los últimos quince años, con una reducción de los beneficios del 89% frente al mismo período de 2014, puso al mercado en retirada y dejó al Ibovespa por debajo de la barrera psicológica de los 50.000 puntos.
La petrolera, controlada por el Estado pero con acciones negociadas en las bolsas de Sao Paulo, Nueva York, Madrid y Buenos Aires, atribuyó la caída de su lucro a la fuerte devaluación del real frente al dólar en el último año y a la bajada de los precios del petróleo en los mercados internacionales.
Sin embargo, para los inversores también pesó la crisis interna que la compañía afronta por el escándalo de corrupción del que es protagonista, que, a largo plazo, podría perjudicar más el plan de negocios de la mayor empresa de Brasil, responsable de buena parte de su Producto Bruto Interno (PBI).
Petrobras fue la gran protagonista de la jornada y sus papeles acapararon el 15,6% de las negociaciones en el parqué. Sus acciones ordinarias cayeron un 7,4% y las preferentes un 6,1%.
La situación de crisis económica y política que atraviesa el país, con una inflación interanual que roza el 10%, una creciente tasa de desempleo y una divisa claramente debilitada frente al dólar, tuvo su impacto en las dos entidades bancarias privadas más importantes del país.
Las acciones preferentes de Bradesco, que se situó entre las cuatro mayores caídas de la jornada y que no levanta cabeza desde que adquirió las operaciones en Brasil de la británica HSBC, bajaron un 5,98 %; mientras que las del banco Itaú cayeron un 2,9%.
Sin embargo, fue la operadora de telefonía Oi la que sufrió un mayor varapalo hoy en el parqué, ya que sus acciones ordinarias se devaluaron un 9,84 % y las preferentes un 9,3%.
La bolsa de Sao Paulo totalizó negocios por un valor de 5.941 millones de reales (1.694 millones de dólares), en 971.731 transacciones a lo largo de la jornada.
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